lunes, 28 de febrero de 2011

Te ahogaste florecilla...

Eres bonita, como una flor de primavera. Pero con el tiempo, te pudres y te mueres.
Crees vivir mucho por vivir muchas cosas.
Pero no has sabido vivir ninguna de ellas.
Aspiras a todo, y al final todo acaba por aspirarte.
Quieres muchas cosas, tantas, que se te pasa de largo el amor.
No sabes escuchar.
Crees saber del amor, porque sueñas con el.
Pero el amor que a ti te creó, es un amor de piel.
Repudias, amas, lloras, gritas, te expresas, y dices estar viva.
Pero vives entre cuatro paredes, y no oyes más que tus propias frustraciones.
Nunca escuchas la liberadora anarquía del sonido de la lluvia, porque no te gusta mojarte el pelo. Nunca apreciarás nada, no crees que nada sea digno de tu aprecio.
Tienes un corazón oscuro. Lo sabes, por eso toda tu, eres mentira.
Intentas brillar siempre. Tratas de deslumbrar. Deslumbras para que no se te pueda ver.
Eres un cáncer.
Te nutres de nuevas experiencias, de nueva gente, de sangre pura. No puedes convivir, no puedes con tu pasado, todo él te rechaza. Eres egoísta, por que solo el no mirar atrás te hace poder seguir adelante. Te caerías de culo si supieras la verdad.
Criticas a todo el mundo, y... SI caes en tus labios, parece que todo el mundo está en tu contra. Pero yo sé que criticas tanto, porque en lugar de poner los pies en el suelo, tratas de poner el mundo patas arriba. Crees que eres una reina, y que el mundo está para contemplarte. Pero este te rechaza, se te escapa a pesar de tu insaciable ambición, y eso te vuelve más histérica y más egoísta aún. No estás dispuesta a cambiar.
Persigues sueños, sueños imposibles, vives en ellos, y los cambias a tu antojo. Crees ser periodista, pero jamás contrastas ninguna información, porque en el fondo sabes que eso te robara la noticia, matará tu personalidad, y por supuesto que lo hace, tu personalidad se basa en robar la verdad a la gente. Toda tu eres una gran mentira, la verdad te mata.
Y te mató...
Te vendes.
Siempre te vendiste. Primero conquistas con los labios de arriba, y cuando te das cuenta, de que todo lo que de ahí sale es veneno, quedan sólo los de abajo. Y estos sólo saben absorber.
Usas tácticas de seducción, te lo tienes todo estudiado. Tienes sensibilidad, tanta, que te mata la empatía. Solo sabes sentirte, y te sientes tanto, que no haces más que sufrir dentro de ti misma. Jamás te verás desde los ojos de nadie.
Estás dentro de tu propia cárcel.
Te muestras sólo una vez, y el resto del tiempo te insinúas, quieres que se queden prendadas de tu fragancia, porque eres esclava de la gente, y necesitas de ésta para existir.
Cambias de piel como una serpiente con tal de camuflarte y arroparte en los brazos de un hombre. No tienes personalidad, no tienes mayor principio que el de satisfacer tus carencias. Te da igual el como, con tal de tener lo que quieres. Afortunado en el juego, desafortunado en amores; por algo será.

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