martes, 10 de diciembre de 2013

ARTISTAS...


Lo siento, pero yo no quiero ser actor, ese no es mi sueño...
A mi me mueve el anhelo, lo que yo ansío es despertar...
No quiero dormir bajo colores preciosos, embobado por las bellezas de la vida, corriendo como un loco por el mundo, buscando siempre una primavera, que por naturaleza siempre escapa... 
Yo quiero provocar, despertar. A mí me inspira el mundo, la vida, el alma, el sufrimiento humano, su soledad... Me alimento de ti. Moverme en busca de la idealización de mi imagen, lo veo un movimiento inútil sin futuro, egoísta y sin creatividad.

Yo no quiero entretener a nadie, ni escribir lindeces ni aprender a mentir de la manera más real posible. No puedo ponerme a hacer algo sin saber el para qué, y hoy en día, no hago más que ver colores por las calles, en los teatros, y en la televisión, adornos aleatorios sin otro ánimo que el de atrapar la atención. 

Sin un porqué, sin un deseo, sin amar algo de corazón, todo se vuelve gris poco a poco, y así las empresas se inventan series, museos, teatros y artistas, donde en verdad no hay nada. 

No deseo pinturas ni maquillajes, yo no quiero ser partícipe de esta maldita melodía, que adormece al mundo en un placentero sueño, que enfría el alma hasta ahogarla en una dulce y lenta muerte...

No vine aquí para esto.

Y ahora me llueven palabras, que acosan a mi corazón. Me dicen, eres tú, que nunca encajas ni aquí ni allá, que eres un inconforme por naturaleza, un caprichoso, un soñador, un rebelde sin causa... Me dicen de perder mi mayor pasión, y luego me piden que pertenezca a uno de esos montones de gente que se reúnen para seguir los pasos que alguien, movido por su pasión, dio. Y ciegamente lo imitan, sin dejar tiempo a pensar, obedecen sin rechistar, con la fe, de que cuando lleguen al lugar al que su líder llegó, verán lo que él vio. Y me hablan de compromiso, de falta de inmadurez y me acusan de no saber lo que quiero... Pero lindas flores de primavera, artistas... Cuando lleguéis al final del trayecto estaréis en el mismo lugar que el principio... Porque no habéis entendido nada desde que empezásteis... Esto no se trata de ti, nada aquí trata de ti, si no de ellos. Nada se recorre ahí fuera, el camino está dentro, y tú, siempre estás en el mismo lugar... 

Allá os dejo, que peleéis por la fama, por llegar a lo más alto, que sigáis esa noble frase de luchar por los sueños... Desde luego, sois más excepcionales que el resto de la gente, que no se atreve y que se conforma con trabajar de cualquier cosa... Aplausos, ¡héroes! Desde luego que estáis más dormidos que todos ellos, porque quien vive una pesadilla no desea otra cosa más que despertar, y vosotros, lo más seguro es que sacrifiquéis todo por un sueño... Espero que vuestro viaje os haga cruzaros con experiencias preciosas. 
Muchas personas serán vientos en contrados, y muchas otras serán favorables... Cogerás siempre los más fuertes, aquellos que acompañen más rápidamente a tu destino, y los que no, por el camino se quedarán.

Pero la gloria no es buena compañera, ya te aviso... Ella es una mujer muy deseada y caprichosa, que cogerá siempre al mejor postor, y cuando pase tu tiempo, que irremediablemente pasa, te dejará, sin despedirse, sin siquiera mirar atrás... 

Qué será de mí... Si me entrego a las corrientes de mi pasión y no a las necesidades de mi carne... ¿Hasta dónde me llevarán estas aguas, que corren río abajo din detenerse? No lo sé... La verdad, no tengo ni idea, y prefiero no saberlo, porque si aquí ha de acabar mi tiempo, me llevaré conmigo cada segundo que pasé, y cada ser que apareció... Nada habré perdido entonces, si aquí acaba mi historia... Quizás, cuando despierte estaré en otro sueño, no lo niego, pero si sé que así es, entonces no sufriré por ninguna pérdida, y sabré que acumular, sólo sirve para ser más pesado, y para no poder volar... 

LA PERSONA QUE QUIERE OLVIDAR


La persona que quiere olvidar, y vivir el presente dejando atrás su pasado, es una persona que vive con lagunas, y habla con vacíos. La persona que quiere llevar una vida que no construye, es una persona que vive en un edificio lleno de diques y medio derruido, por la que hay que pasar con sumo cuidado, y a la que el más mínimo impacto natural derrumba.
La persona que es así, ha pues, de vivir entre algodones, y vive construyendo inmensas barreras para aislarse de posibles agentes externos. Y al igual que ciertas personas, también así actúan diversos países. El problema está, en que el problema nunca se soluciona, si no que cada vez más, la fragilidad intenta ser fortificada, y se invade más y más espacio, hasta que finalmente, puede llegarse a abarcar el mundo entero.
Pero ya sabemos el final de esta historia, y no por sabios, si no por lógica. Y es que, al no solucionarse el problema real, el sistema, que tantos enemigos hizo y que tanto se esforzó por mantenerse, finalmente se colapsará, el cuerpo morirá consumido por el cáncer, y éste, caerá sobre sí mismo.

Ignorar porqué estás aquí sentado en este momento, parándote a leer esto, es querer seguir hacia adelante sin saber de dónde vienes. Así andas perdido, como tantos y tantos otros, y esta inercia que a tantos os lleva a la vez, quizás te haga sentir una falsa apariencia de que en verdad no estás perdido. Pero no sois más que una piara de cerdos andando sin remedio, directos al acantilado. Porque eres un cerdo. Saber dónde estás y quien eres, no es cuestión de conseguir llegar aquí ni ser este o aquel, eso es una conquista, no es conocerse. Saber dónde estamos y quienes somos, es conocer el motivo que nos llevó aquí, reconocernos. Es un camino sin exigencia, que exige un esfuerzo y un trabajo, pero que es de paz y es de amor por uno mismo. De perdón y de comprensión, y no de entrega, sacrificio y esclavismo por un ideal a conseguir. Es un movimiento interno, hacia el principio, que no tiene otro destino que el origen. Un lugar de paz, de cero, desde el que todos parten. Y jamás podremos decir que somos libres de nuestro hacer y de nuestra vida, hasta que no partamos de este punto. Pues cada movimiento que salga desde la quietud, es con consciencia y por pura elección, y cada movimiento que salga desde la pretensión, será un hacer en sacrificio de un éxito, con el que cada uno quiera verse a sí mismo, para así gustarse y estar conforme. Lo cual además, joven pádawan, jamás sucederá, porque allí donde las imágenes son estáticas, la vida nunca para. La fotografía, o las escenas soñadas, duran como mucho medio minuto, y todo el tiempo antes, y después de ese gran momento de éxtasis soñado, no es más que un gran vacío.

YO


Si algo merece ser rescatado de mí, es cuando he sido transparente. Cuando dejé ver lo que había tras de mí. Todo cuanto sé te lo debo a ti, y siempre que creo saber, dejo de ser tú. Porque si algo puede aprenderse, es a desprenderme, si es que tal cosa es posible, porque en verdad, tú, eres yo. He usado tus palabras para ser más grande ante los demás, y en toda mi grandeza, no era nada.

Es algo difícil de entender, que quien mira, es quien se ve a sí mismo en el espejo.

Parece un juego de palabras, o un juego de espejos. Pero no se llega a nada en verdad pensando el acertijo, lo que se necesita, es desprenderse de uno mismo.

He sentido tus susurros en mi corazón, cálidos, tan inmensos como el origen mismo, y he leído sus palabras. Dicen que no tienes historia, que no eres de aquí ni vas allá. Que ves allí donde quieras ver, que no hay en ti, ni espacio ni tiempo, y que no hay pues barreras ni miedos que detengan tus ojos. No hay quien defender, ni quien deba ser definido.

Y me has enseñado a ver... 
Y he visto, que hablar de ti es tan estúpido como hablar sólo, que yo en verdad no existo, porque tengo que pensarme para ser. 
Tengo que recurrir a la memoria, soy una invención, y sin esfuerzo, sin el yo, que ya era antes de ser, no puedo en verdad existir.

No defiendas una verdad que no tiene que ser defendida. Ella habla por sí sola, así como el sol sale y se esconde, así ella habla. No te pierdas su amanecer, por tratar de explicarme, lo incomprensible es sólo algo que ha de experimentarse. 
La verdad continuará latiendo, día tras día, sea o no reconocida por el hombre. Pero todos ellos la llaman y la reclaman, y de tanto gritar, no escuchan.

Buscan encontrar una verdad, que les haga irse tranquilos a la cama, que les despeje por fin las dudas, que ponga fin a su frustración y sufrimiento. Todos, a su manera, buscan la salvación. Pero nunca llega, siempre se escapa algo, al final siempre escapa... No se puede retener... Mantener algo por siempre, embotarlo, tenerlo a mano siempre que uno quiera, no se puede... No se puede poseer porque tal cosa como el yo, no existe. Vivir aislado es vivir en la ignorancia, porque somos el aire que respiramos, y el alimento que ingerimos. Somos agua y somos todo aquello con que nos relacionamos, porque sin relación, nada podría ser. 

¿Qué puede pues poseerse? ¿Qué puede ser retenido? ¿Qué lucha tan estúpida es ésta, de la posesión de la verdad? Jamás podrá llegarse a nada, y jamás nada llegará a ti, tú, ya estás en todo y todo está en ti. Esto no es diáfano, ni raro ni hace falta ser entendido, sólo hace falta desprenderse de uno mismo. 
No puede existir un conocimiento que poseer, sólo podemos navegar por él, respirar de él, viajar, conocer, sin llevarse ni rescatar nada contigo. De este sueño, no vas a llevarte nada. 

¿Quieres saber quien eres? No eres tus pensamientos, no trates de encontrar la respuesta, el origen del mismo, el pensamiento invariable, la verdad irrefutable, todo eso es temporal, variable, como las nubes... Tú, no eres tus pensamientos, sin embargo, hay pensamientos. No serás cuando aprendas a ser tal o cual cosa, porque mientras aprendes, sigues siendo, y cuando olvides, también serás.

Tú, no eres tus sentimientos, ellos te pintan de gris cuando el paisaje es gris, y te pintan de amarillo cuando el sol brilla y te da calor. Pero el tiempo pasa, uno envejece, y las personas amadas mueren... Las hojas caen, y la lluvia cesa. Los sentimientos van y vienen, como las estaciones. Son circunstanciales, son temporales, son variables, no puede haber identidad en ellas, por mucho que las persigas y luches por una, no son tú. No eres las emociones, sin embargo, no podrás evitar que las haya.

Tú, no eres el cuerpo, él crece, en tamaño, en bello, envejece y finalmente muere. Puede también reproducirse, partirse, perder una pierna, un brazo, quedarse ciego o sordo, siempre cambia, y está sujeto al tiempo, a las circunstancias, y a las leyes que lo formaron. Tu cuerpo no puedes ser tú.

Tu ropa tampoco puede definirte, por muy marcado que sea tu estilo, por mucho que pertenezca a tu cultura, no puede ser tú. Porque cuando te cambias de ropa quedas desnudo, y desnudo, sigues siendo tú. Tampoco eres tu coche, ni tu casa ni tu familia, porque sin ellas, seguirás existiendo. 

Si no eres ninguna de estas cosas ¿Porqué entonces querer cambiarlas? ¿Porqué tanta lucha por aunarlas, por igualarlas, por hacerlas predecibles? ¿Quién somos? Es la pregunta... Esa parte invariable de la oración, ese sujeto... ¿En qué lugar, dentro o fuera nos encontramos? ¿Sujeto omitido? 

El ser, no puede ser definido, pues es quien define. El ser es, y siempre ha sido, antes que el hombre aprendiera a dibujarlo con sus ojos, o a escribirlo con palabras. No hay un quién en el ser, el ser sólo puede experimentarse, y en el momento que quieras rescatarlo, conocerlo, o creer que sabes quién es, dejas de ser. 

Pero tratamos de aunar la mente en una idea que nos aleje de la perdición de tantas, buscamos un sentimiento con el cual vivir siempre, y nos amoldamos la vida para que así sea sin el más mínimo éxito. Tratamos de mantenernos jóvenes reconocibles, perdurables en el tiempo, y asegurar nuestros bienes, y mantener nuestra familia unida, y unir a la humanidad bajo una misma moneda, un mismo idioma y unas mismas normas. En nuestra búsqueda del ser y de liberarnos, hacemos presa y somos dictadores de nuestra propia mente, de nuestras emociones, de nuestro cuerpo y nuestro ecosistema... 

Pero hijo de dios, si en lugar de tratar de liberarte y luchar, dejases a la mente volar, y a las emociones calar tu cuerpo, y al cuerpo respirar, y al mundo latir, entonces, el ser se liberará, se revelará de entre todas esas cosas, y podrás, por fin, elegir...

SIN TÍTULO

Una vez perdido todo el instinto,
una vez aturdidos los sentidos,
y una vez perdida la mente en un infinito universo de respuestas,
te dan a elegir.

Primero, cuando eres un folio en blanco,
cuando tienes la increíble capacidad de hacer de tu vida y de este mundo lo que quieras,
se te llenan los días de obligaciones, mucho más grandes (dicen) que tú, 
a las que hay que atender, y obedecer sin explicación alguna, y sin rechistar,
porque de otra manera no podría asentarse jamás, 
semejante mierda de mundo, en la cabeza de un niño.

Y así poco a poco, se asienta en uno mismo el control, el juez, el profesor. 
Porque es vital para la supervivencia hacer nuestro el entorno, 
para así corregirnos antes de cometer el fallo. 
Y llega un momento, véase así los 18 años, 
en el que uno tiene bien formado e injertado en su cabeza al coronel, 
y entonces, en ese momento y no en otro, 
uno es libre para elegir... 
Elige a una buena chica, elige un buen trabajo, a ser posible que te apasione, porque es lo que nos toca en esta generación, no como en la anterior que se sacrificaron tanto para que tú pudieses tener la oportunidad que ellos nunca tuvieron. Ahora puedes elegir a lo que dedicarte el resto de tu vida, ahora y no antes, o bueno, ahora ya tampoco... Pero sí quien te gobierne, bueno, eso tampoco... pero el caso es que ya tienes en tu cabeza la suficiente información, y no conocimiento, como para votar, y no para... Pensar en cosas totalmente distintas, como cuestionamientos humanos de interés espiritual o universal, o lo que coño sea... 
Ahora ya puedes salir al patio de la vida tranquilamente, porque ya hay un profesor en la cabeza de cada uno de nosotros, vigilando cada palabra que decimos, asesorándonos, controlándonos, y dando permiso a él o a ella, para penetrarle, o, poder ser penetrada/o. Porque hoy en día, a nadie se le pasaría por su santa cabeza salirse de lo cotidiano. Y más aún estando rodeado por personas que tienen la aprobación de su juez interno, y son tan exitosas, tan satisfactorias y tan correctas, y que aman hacer gabinetes llenos de personas de éxito, con las que comentar su exitoso ego, y sacarlo a pasear con el de los demás. Y si no te gustan... y si eres raro y a social, pues mientes y punto, dices que todo te va muy bien, que estás eufórico y que todo lo que te rodea te hace quedarte con la boca abierta, que eres super interesante, amable y que estás interesadísimo en las cosas que los demás cuentan, y en la vida que haces, porque si no te desaprobarían, y te harían sentir que en verdad no vales... OOOOhhh... Has cometido un fallo... Ya no vas a poder follarme... Oghhhhhh... Lo siento, estás sólo... Quizás... necesites hablar con alguien, que tenga esos cinco minutos tan vitales y que recordarás por el resto de tu vida, como el momento más trascendental que viviste, en los que alguno de esos maravillosos muchachos/as, hico el gran favor, de sentarse contigo, ponerse a tu nivel, y decirte qué cosas deberías de hacer para entrar en el club de los arrogantes gilipollas.

Pues pueden pasar así muchos muchos años, sin conocer la verdadera cara del ser humano, andando detrás, y lamiéndole el orto a un montón de gente, con la que, a lo que más llegarás es a saborear el maravilloso, y amargo sabor de una buena polla. Y nunca, nunca, por mucho que vayas a un gimnasio y te pongas un traje aerodinámico, o por muy cultivado que consigas tener a tu personaje, podrás sentarte a gusto, ni sentirte acompañado, ni estar en paz, ni estar tranquilo, ni sentirte en tu sitio, ni tener un hogar, ni poder salir sin un nudo en el estómago, pensando o leyéndose trucos para estar y para ser de la mejor forma posible.

Quizás sería mejor si escribiese ahora mismo algo muy positivo, que invite al lector a decir, oye, qué interesante es este chaval, que buen rollo me transmite, voy a contar con él, no me importaría tirármelo, parece un tío feliz... Oye chico, me conviene acercarme a él, tiene una forma de ver la vida que me atrae, yo quiero eso para mí, porque la vida está ya de por sí demasiado llena de problema como para andar metiéndome en más. Es mejor huir, acercarme al árbol que mejor sombra me dé, y dar de lado a todo lo demás. Si, sería mejor eso para mí. ¿No? Y de esa forma, cuando quede contigo, tendré que estar nervioso por lucir mis mejores galas, y star a la altura, y producirme estados anímicos eufóricos, como en constante excitación, como una polla humana erecta y ansiosa. Y claro... Si descubres el pastel algún día... Si te enterases de estos pensamientos internos dirías, joder... Pero que mentiroso... Me ha vendido humo... Si piensa estas cosas es porque no las tenía de antemano, bueno, iré a buscar a otra persona que sí tenga cosas que aportarme que ME interesen. Dicho así, la verdad, prefiero rehacer el escrito, hacerlo completamente catastrofista, incomprensivo y horrible, deprimente a más no poder, y de esta forma, al no poder caer ya más bajo... Lo único que se puede es subir...

hahammm...

SER O NO SER


El tiempo empuja mi cuerpo ante la brecha, que separa la vida de la muerte. Por aquí la humanidad entera pasó, y sus huellas dan voz a las paredes que ahora me rodean. Hablan de vivir o morir. De entregar la vida a una pasión, de moverte empujado por la fuerza del alma y visitar lugares jamás imaginados, o temer al cambio que padecerá mi carne, y hacer de mi vida algo aislado del mundo, solitario, temeroso y muerto... La historia se ha escrito con las palabras de la muerte y la corriente a veces es demasiado fuerte...

Luchar... Luchar contra corriente... Morir, antes que la muerte me de por voluntad alcance, pero vivir... Mientras pueda y tenga aliento, no en distancia ni en tiempo, si no en profundidad y corazón...

Vivir o morir... Esa es la cuestión...

Alimentar de muerte la tierra, o entregarle mi espíritu, mi alma y mi cuerpo... ¿De quién estoy de lado?
¿Del asfalto que ahoga con su manto la naturaleza, o de la imparable fuerza del cambio que derrumbará cada una de las estructuras que tanto nos esforzamos por mantener, con el simple y liviano impulso de la pasión?
¿Estoy con lo eterno, o con lo temporal? ¿Comulgar... con la vida o con la muerte? 

Ser... O no ser...