sábado, 29 de agosto de 2015

QUIEN AMA

.Quien ama.
Cuando la palabra describe,
y al describir descubre,
que hacia lo más profundo,
además de verdad,
hay infinito.
Cuando la palabra describe y no encubre,
con mentira ni esperanza,
es sólo entonces
cuando se haya libertad.
Y si me buscas
ven a encontrarme.
No ahí lejos,
no en retos ni en desafíos
que sólo entierran en un futuro
todo aquello que ya eres.
No en sacrificios
que demuestren una lealtad que en verdad no tienes.
Y si me llamas,
es porque buscas lo eterno,
Y si me llamas,
es que entre yo y tú aún hay espacio
y tú,
por ti es el tiempo
y lo eterno,
¿cómo pudiera posponerse lo eterno?
Y si me llamas,
entonces tomo tu palabra,
así, tan cerca estoy.
Fe
no es un perpetuo deseo
ni un lindo sueño
si no un camino
que muere por entero
a orillas de la verdad.
Un camino,
que no se guarda nada para si,
porque tan sólo anhela,
en lo más íntimo,
ser uno.
Amar.
Amar no se pretende,
amar no se desea,
y quien desea amar no ama.
Amar lo es todo,
lo que se es y lo que fue.
Amar es un camino de regreso,
valiente,
que se toma cuando todo cae y sólo queda,
lo que siempre hay y siempre hubo,
Gravedad.
Que corta como un filo la mar
sus históricas mareas
sus corrientes
sus deseos...
Hasta llegar
con absoluta fe y confianza
ahí donde todo cae y todo descansa.
Porque ningún deseo,
ningún anhelo de salvación,
ninguna esperanza,
ninguna alquimia,
pudiera existir
Si nadie los piensa.
Y si en lugar de buscar descubrieras,
entonces verías,
que siempre fuiste tú,
eterno,
quien ama.

jueves, 20 de agosto de 2015

EH, TU, AQUÍ ESTOY YO.

Porque nunca fui suficiente para ti,
nunca encontraré de tu mano plenitud.
Tú,
que siempre te apareces a través del espejo,
separaste al padre y al hijo de un mismo amor.
Tú,
que siempre te apareces tan lejano,
me pierdes de todo cuanto tengo,
de todo cuanto soy
de la magia que me mantiene en pie.
Tú,
que te muestras siempre mejor que yo,
que eres un reflejo,
tan sólo mi contrario.
Tú,
que sin ti, parecen carecer de sentido mis pasos,
en verdad, robas el sentido al paso.
Tú,
que viajas de generación en generación,
que juzgas a tu favor al hombre,
que menosprecias la palabra de quien no te reconoce,
que exilias a quien te olvida.
Tú,
me robaste la sabiduría de niño,
y me desterrarás como anciano.
Tú,
que mediste cada una de mis relaciones,
y crees que ante la soledad
templaré mi alma con la tuya...
Tú,
que me robaste la vida,
que no conoces el perdón,
que sólo tienes odio, rabia y desaprobación.
No encontraré de tu mano la plenitud.
No encontraré de tu mano la libertad.
Y yo,
que hice tanto por ti,
y a penas unos pocos actos rescato,
de todos los que comprenden mis años,
son,
aquéllos en los que te enseñé el culo y me reí.
Y yo,
tan sólo un puñado de actos
que puedo rescatar como míos propios.
Y yo,
jamás retiraré mi palabra de ellos,
jamás hallará nadie duda,
aún en la soledad eterna,
cuando hacia nadie dirigí mis pasos.
Y yo,
sin intérprete ni intermediario,
rompo con los lazos
que trazaron por herencia mi destino.
Y yo,
sin intérprete ni intermediario,
encuentro todas las almas que tú perdiste,
en la eterna soledad,
hallo el amor que tú me robaste,
en la temida soledad,
hallo el perdón y hallo la vida.
Tú,
que me lo prometiste todo,
me echaste a la espalda el peso del tiempo,
me ahogaste en la desesperanza,
bajo un horizonte inalcanzable.
Y caminé
pesado, con la cabeza gacha, siempre bajo tu orden.
Yo,
quería ser tú...
Y tú,
TÚ,
no puedes,
sin mi,
ni tan siquiera,
ser soñado.

miércoles, 19 de agosto de 2015

AQUÍ ESTOY.

Eres tú quien me olvidas, no yo quien me voy.
No sabes ni qué buscas al llamarme, sólo que buscas respuestas sobre las que poder sostenerte.
Certezas, certezas que clamas al cielo porque de ti, si por ti fuera, no habría más mundo que atestiguar, y éste, es demasiado pobre para merecer más tiempo.
Por ésto me buscas.
Pero has perdido la fe. No estuviste a la altura del reto. Las palabras perdieron su poder y su fuerza y te volviste un charlatán. Letras vacías, promesas...
Perdiste la fe, no en mi si no en ti.
Buscar respuestas, de qué sirve, si no estás a la altura del conocimiento, es el conocimiento una losa sobre la espalda, que hace arduo cada paso que das.
Y ¿porqué me fui?
Te fuiste porque aún hoy hablas en tercera persona. Te fuiste porque quieres salir, y asomas la cabeza afuera de la ventana de vez en cuando, y no te das cuenta, de que es la misma persona la que pregunta desde adentro, y la que se contesta desde a fuera.
Aún hablas con tu propio reflejo.
Si, los hay que enseñan. Como tú, cuando hablas de mi. Hipócritas, cuyas palabras, por muy acertadas que sean sólo enseñan a imaginar, y nunca a ver. Palabras que no buscan morir a orillas de la verdad, palabras que nunca cesan, porque son sólo palabras.
No hay tiempo que acabe por traer la liberación. No hay respuestas que puedas encontrar, que al llevarlas a tu guarida, vayan a acabar con ésta. No funciona así.
Un día se acepta que no hay división entre tú y yo, que tu nombre y tu historia, son tan sólo una forma de ordenar todo cuanto te rodea, y que por muy llena que esté de relaciones emocionales y de lágrimas exprimidas hasta la saciedad, es una forma caótica de ordenar el universo, porque no es capáz de ver más allá de si misma.
Un día, sin más, aceptas el cambio, de que ser quien ahora habla por siempre, no es cuestión de sacar a rastras a tu razón fuera de casa mediante debates interminables, si no de abandonar ése viejo cuerpo, que tan sólo son memorias, y caminar.
A continuación cerrarás el ordenador, tras haber escrito unas cuántas palabras bañadas de conciencia, creerás haber decubierto algo nuevo, y ésto te hará darle unas pequeñas pinceladas de color a tu día. Bravo, muy bien.
Vendrás a buscarme en conversaciones con la gente, que traten de nuevo de traerte los ojos de la libertad, pero todos ellos se esconderán como pulpos, ocultando su alma tras un tinte opaco que oscurecerá su vista. Se esconderán.
Tú temerás entonces la soledad y frustración de quien busca aquéllo de lo que todos huyen. Y lo peor de todo, te sentirás, en lo más íntimo, identificado con todos ellos. Porque, al fin y al cavo, si aún sufres y aún buscas, es porque no has reunido aún el valor de mirar de frente.

lunes, 3 de agosto de 2015

EL RETO

Viajes bonitos, paisajes de ensueño... Es todo cuanto puede hacerse para quien viaja por la vida en tren, o en coche, o en avión. Para quien vive tan sólo las metas, y todo paso le supone un mero tránsito a evitar. Para quien no es capaz de dar belleza.

Consumiendo, consumiendo espacios aún no consumidos, que consumaron su belleza con el tiempo, y es en éste, que son milenios, donde guarda la tierra sus secretos. 
Los secretos y de la vida misma.

Y sin embargo nos aterra, la vida en la hermosa tierra árida, imaginarnos fuera del bullicio, de la movida, de la riqueza. 
Porque, cualquiera de sus montañas, afiladas por vientos que corrieron sin descanso indefinibles años, se yerguen inalterables ante nuestros problemas y nuestra propia muerte. Son éstas montañas, capaces de llevarse de un soplido toda la importancia personal que nos atrapa, y nos hace tan pesados y temerosos. 

Éste mar y ésta tierra descubierta de techo, salvaje y peligrosa, es, por ende, la única capaz de albergar vida. Y tú, hijo suyo, te asomas a sus orillas, lo suficiente como para mojarte los pies, porque vienes de tu mundo y de seguido volverás a él. Y temes que éste y sus corrientes se lleven consigo todo cuanto crees ser, y te deje en sus arenas, sólo, sólo con todo cuanto en verdad tienes, nada... Y que atrás quede el bullicio, en la otra orilla, por siempre...

Cada ola que rompe en la orilla es una mano que te tiende el mar, de borrar el nombre que mantienes pintado en la arena. 
Tan pasajero como tú.
Cada ola que rompe en la orilla es una mano que te tiende el mar, de llevarse consigo tu soledad, y arrastrar tu insignificante cuerpo a la inmensidad.

Pero tú irás por ésas carreteras, que huyes de ver cuando tienes tiempo para ti, cuando tienes tiempo suficiente como para evadir tus propios pasos y dirás: "Qué bonito". Leerás libros y frases profundas, olerás flores y degustarás comidas sabrosas y dirás: "mmm, qué bien huele"! Quizá leas éste escrito y pienses, es interesante... Pero una y otra vez rechazarás el verdadero viaje, que es a lo que te invito a través de éstos píxeles, a que aceptes el verdadero reto de perderse en la experiencia, y cualquier atisbo de división entre tú, y la vida