lunes, 8 de febrero de 2016

CONTACT

Quienes son benevolentes son aquéllos de conocimiento transparente. Ellos saben de las galaxias y de la vida, saben del desarrollo y por lo tanto practican la no interacción.

Quienes aportan un contacto saludable, saben que el desarrollo de la especie es un paso del ser, y no un regalo de nadie; que todo crecimiento viene de dentro hacia afuera, y que éste contacto, es un viaje de transmigración, que en sí mismo contiene como raíz misma de la verdad. Que somos uno y que lo uno es un infinitamente profundo todo y por lo tanto, saben que manifestarse en el limitado mundo de la razón, no hace si no ampliar las fronteras de la realidad en la que vivimos, y no trae libertad ni el despertar en espíritu que se precisa.

Quien logra traspasar las barreras de la mente, y tener la suficiente fe como para iluminar con toda su atención diferentes realidades, entonces aprende a desidentificarse con la suya propia, y así es cambiado el conflicto y la dualidad por la consciencia migratoria, que entiende así a todos los seres que acompasan su existencia.

Y quien sabe de lo que hablo, por experiencia directa, acoge cada experiencia como lo que es, sin rechazo ni miedo a la pérdida ni a ningún final, como un viaje, una aventura, con completa escucha y amplia apertura; y por lo tanto se mueve siempre no desde el miedo y la carencia, si no desde la curiosidad y el amor a estar vivo. Y quien anda bajo ésta luz, no acapara por ambición todo cuanto necesita para alejar el temor a la soledad, por lo tanto ni contamina ni crea pobreza ni injusticia, ni deja residuos de su importancia personal.
Ni más ni menos es lo que dan, aquéllos que merecen ser contactados.

domingo, 27 de diciembre de 2015

CON MIS PROPIOS OJOS

Los ojos con que miramos nuestro propio final, es la única tarea que merece nuestro breve tiempo, es el único sentido que merece encaminar mis pensamientos.
Y cada segundo es una excusa del infinito, a la espera de nuestro encuentro, para que el día en que nos lleve con él, nada quede atrás.

No es el hombre patrimonio de su voz, ni está en nuestra lengua su nombre. Allá a donde quiera que acabes, bajo piel de algún desconocido rostro, tras la corteza de un marginal abeto, estará aguardándote el amor, que es uno y que no es de nadie y en él, sólo en él descansa el perdón, porque el perdón, es unidad.

Verás, cuando la muerte te muestre el transitar del viento, que todo cuanto quisieras decir ya ha sido dicho, que nada queda atrás, que nunca ha habido distancia, que nunca existieron silencios.
Verás, cuando la muerte de entre dos palabras brote, que nada más había en tu mano que reconocer el pálpito de la existencia.

CONMIGO

Y entra la realidad por la ventana, a violar mi mundo y mi intimidad. Una realidad que es incompleta, porque os siento y no estáis.
Anoche cerré los ojos y fui a buscarte, a los lugares más recónditos de mi tristeza y mi culpa, para abrazarte y para darte todo lo que en vida no pude.
Y allí te encontré, sin vida, con las heridas con las que te dejé. El olvido es verdaderamente el único entierro, y por ello fui, para inflar tu cuerpo de atención y cariño, y de su expresión resucitaste.
Esta noche te he visto, correr poseído por la alegría, y dormir junto a mi abrazo.
Cerré los ojos y te fui a buscar, para traerte al lugar más precioso que guardo, a mi jardín, allí donde corren y brotan con toda la libertad de su ser todo cuanto amo.

NO HOME


Un lugar al que acogerme, un reposo, en que descanse mi soledad... y cuando lo encuentro entonces no son mis ojos quien la ve, si no mi corazón quien la siente, dentro, muy a dentro de mí.
Y todo cuanto se me brinda en bandeja de plata son engaños y mentiras, de aquí allá, ¿qué otro lugar me queda?
Sé que nada es por completo plano, sé que hay, tras el umbral del ocaso. Por ésto es que de entre todos los platos, yo elijo saber la desesperanza, porque ella siempre nos aguarda y nos baña al final de cada cada tiempo, y es con mucho, el agua más virgen y más pura.

MADURAR

Y yendo al cole, de temprana madrugada, corrompida la íntima magia que abrazaba mi sueño pensaba yo, un día seré lo bastante grande como para defender lo sagrado de mi existencia. Y me hice grande, y ya no diferencio lo personal de lo requerido, y llevo a la cama el tráfico, el humo y la responsabilidad de su supervivencia. Y la cama, antiguo santuario en honor a la señora libertad y al dios gozo, no es más que un mero cargador de batería.
El agujero de gusano, que atraviesa en la red de los tiempos de mi dia, y que me rueda y que llena por entero el mundo de sentido y de voz es ahora, paciente testigo de mi absurdo modo de vida...
Probé la manzana, el veneno que tanto temí corre por mis venas, soy moneda de cambio, que lucha por su valor en el mercado. Listo para poder mantener a una nueva generación, listo para que hereden el cáncer y la muerte. Yo soy hijo de la muerte, un producto traído para aplacar los dictámenes de la felicidad; y sin embargo, incapaz de hacerlo...
No soy, a mi edad, quien debiera. Aún no lo soy. Pero ¿quién? Me inspiran aires contaminados, de perpetua ansiedad e interminables futuros que exigen el sacrificio del camino. Aires de mentira, que por miedo prometen ser puros. Aires puros, que por temor al aislamiento marginé, y que dejé reducidos a garabatos en un cuaderno...
En nombre de la verdad ya nadie habla, y ahora lo entiendo, cuando el veneno está tan adentro, cuando es mi sangre, entonces duele... será entonces que necesito despojar el alma de la carne, será que sólo de sus aguas mana la vida... será, que la madurez es un fruto que el tiempo toca y que ha de pudrir, para que caiga de nuevo a la tierra la semilla, ésta vez desde el conocimiento. Será, que caer del árbol genealógico sea cosa de perdón, y no de recortar las malas hiervas de un fantasma moribundo. Que por mi esfuerzo aún lo muerto se yergue, que sin mí la gravedad me tumba, y que por ella, amada tierra, manto materno, es que brota la existencia.

PERDONAR

Perdona, quítate de en medio y mira desde sus ojos, rompe el límite y comprende, que sólo la unidad es cierta. Pero perdona, ahora que duele y no lo dejes pasar, que la cicatriz es sello en tu piel, y tu piel va siempre contigo.

AL MARGEN

No, no tengo el chip, aunque donde el deber, siervo del miedo me pide, lo actúo. Pero no tengo dentro de mí el chip, no sirvo, para nada ni para nadie. Veo, y no quiero pasar el resto de mi vida cegado por algo tan ilusorio como cualquier fin, nada vale un sólo ojo de mi alma.
Yo quiero saber en ésta, mi existencia, de todos los rincones y recovecos. Quiero nadar el vacío y beberlo a sorbos, quiero ser abrazado por el fracaso, y si un día, en sabiduría probase el éxito, no temer la pérdida. Pero no alientes mis pasos ni con miedos ni con recompensas, a un peregrin, es el camino quien le mueve.