Y entra la realidad por la ventana, a violar mi mundo y mi intimidad. Una realidad que es incompleta, porque os siento y no estáis.
Anoche cerré los ojos y fui a buscarte, a los lugares más recónditos de mi tristeza y mi culpa, para abrazarte y para darte todo lo que en vida no pude.
Y allí te encontré, sin vida, con las heridas con las que te dejé. El olvido es verdaderamente el único entierro, y por ello fui, para inflar tu cuerpo de atención y cariño, y de su expresión resucitaste.
Esta noche te he visto, correr poseído por la alegría, y dormir junto a mi abrazo.
Cerré los ojos y te fui a buscar, para traerte al lugar más precioso que guardo, a mi jardín, allí donde corren y brotan con toda la libertad de su ser todo cuanto amo.
Cerré los ojos y te fui a buscar, para traerte al lugar más precioso que guardo, a mi jardín, allí donde corren y brotan con toda la libertad de su ser todo cuanto amo.
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