martes, 19 de abril de 2011

La tierra prometida.

Los sueños guían al hombre por medio del espíritu,
y los espejismos, le pierden por la forma.
Cuando tus pies caminen por tierra virgen,
una meta que sólo alcanza a ver tu corazón guiará tus pasos. Pero anda con él, y no a lomos de tus ojos, porque éstos no ven más allá de lo que es sol dibuja, y existen criaturas temibles que merodean bajo tierra... Y lugares magníficos que siempre aparecen al fondo, ocultos en un horizonte inalcanzable.

Porque el horizonte es horizonte, y no tierra, porque mientras siga habiendo tierra, seguirá habiendo horizonte. Es por esto, que la meta del más allá, será siempre inalcanzable. Porque para que exista acá, debe existir ese allá, y cuando llegues allá, el que antes fue acá, ahora es el más allá. De modo que no busques más, y encuentra agua en la tierra que pisas, porque no hay más que esta, y allí donde vayas, esta será tu tierra.

domingo, 3 de abril de 2011

Al amante.

Se encaran,
se saben,
se tocan...
Los suspiros se clavan en la piel,
y las pieles se sienten.

Por un momento,
todos los momentos de soledad,
encuentran su hueco en el ala de un extraño.

No te conoce, tu a el tampoco,
pero los dos compartís la añoranza de ser simplemente...
Quien quieras ser...

Es curioso
cómo una persona que apenas sabe de ti,
puede llevarte volando del mundo
y mostrarte quien realmente eres...

Así,
dos personas se miran de verdad cara a cara por una vez,
sólo una,
y se apresuran huyendo de una rutina,
que como flor que se huele el invierno,
les vuelva a enmascarar,
y haga así los besos de plástico.

Ahora les une un sentimiento,
el de dos extraños que extrañaban desconocerse.
Y se besan bajo un aura que les protege del mundo,
el la quiere a ella, y ella le quiere a el...
El y ella solos.
Y como dos amantes aislados,
lo arrojan todo en un beso.

¿Mañana?

Mañana suena muy lejano...

y ayer...

Ayer fue otra época.

El amor verdadero, no entiende de tiempo.
El amor verdadero,
brilla en los ojos de dos extraños,
que al mirarse,
se ven.
Pero huye de aquellos que ponen nombres a sentimientos;
porque estos al igual que las personas,
son inclasificables.

Está comprobado que los labios,
se entienden mejor al tocarse que al hablarse,
Por eso propongo besar y no hablar,
porque las palabras,
en la mayoría de los casos,
esquivan el encuentro del amor.