lunes, 3 de agosto de 2015

EL RETO

Viajes bonitos, paisajes de ensueño... Es todo cuanto puede hacerse para quien viaja por la vida en tren, o en coche, o en avión. Para quien vive tan sólo las metas, y todo paso le supone un mero tránsito a evitar. Para quien no es capaz de dar belleza.

Consumiendo, consumiendo espacios aún no consumidos, que consumaron su belleza con el tiempo, y es en éste, que son milenios, donde guarda la tierra sus secretos. 
Los secretos y de la vida misma.

Y sin embargo nos aterra, la vida en la hermosa tierra árida, imaginarnos fuera del bullicio, de la movida, de la riqueza. 
Porque, cualquiera de sus montañas, afiladas por vientos que corrieron sin descanso indefinibles años, se yerguen inalterables ante nuestros problemas y nuestra propia muerte. Son éstas montañas, capaces de llevarse de un soplido toda la importancia personal que nos atrapa, y nos hace tan pesados y temerosos. 

Éste mar y ésta tierra descubierta de techo, salvaje y peligrosa, es, por ende, la única capaz de albergar vida. Y tú, hijo suyo, te asomas a sus orillas, lo suficiente como para mojarte los pies, porque vienes de tu mundo y de seguido volverás a él. Y temes que éste y sus corrientes se lleven consigo todo cuanto crees ser, y te deje en sus arenas, sólo, sólo con todo cuanto en verdad tienes, nada... Y que atrás quede el bullicio, en la otra orilla, por siempre...

Cada ola que rompe en la orilla es una mano que te tiende el mar, de borrar el nombre que mantienes pintado en la arena. 
Tan pasajero como tú.
Cada ola que rompe en la orilla es una mano que te tiende el mar, de llevarse consigo tu soledad, y arrastrar tu insignificante cuerpo a la inmensidad.

Pero tú irás por ésas carreteras, que huyes de ver cuando tienes tiempo para ti, cuando tienes tiempo suficiente como para evadir tus propios pasos y dirás: "Qué bonito". Leerás libros y frases profundas, olerás flores y degustarás comidas sabrosas y dirás: "mmm, qué bien huele"! Quizá leas éste escrito y pienses, es interesante... Pero una y otra vez rechazarás el verdadero viaje, que es a lo que te invito a través de éstos píxeles, a que aceptes el verdadero reto de perderse en la experiencia, y cualquier atisbo de división entre tú, y la vida

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