Una vez perdido todo el instinto,
una vez aturdidos los sentidos,
y una vez perdida la mente en un infinito universo de respuestas,
te dan a elegir.
Primero, cuando eres un folio en blanco,
cuando tienes la increíble capacidad de hacer de tu vida y de este mundo lo que quieras,
se te llenan los días de obligaciones, mucho más grandes (dicen) que tú,
a las que hay que atender, y obedecer sin explicación alguna, y sin rechistar,
porque de otra manera no podría asentarse jamás,
semejante mierda de mundo, en la cabeza de un niño.
Y así poco a poco, se asienta en uno mismo el control, el juez, el profesor.
Porque es vital para la supervivencia hacer nuestro el entorno,
para así corregirnos antes de cometer el fallo.
Y llega un momento, véase así los 18 años,
en el que uno tiene bien formado e injertado en su cabeza al coronel,
y entonces, en ese momento y no en otro,
uno es libre para elegir...
Elige a una buena chica, elige un buen trabajo, a ser posible que te apasione, porque es lo que nos toca en esta generación, no como en la anterior que se sacrificaron tanto para que tú pudieses tener la oportunidad que ellos nunca tuvieron. Ahora puedes elegir a lo que dedicarte el resto de tu vida, ahora y no antes, o bueno, ahora ya tampoco... Pero sí quien te gobierne, bueno, eso tampoco... pero el caso es que ya tienes en tu cabeza la suficiente información, y no conocimiento, como para votar, y no para... Pensar en cosas totalmente distintas, como cuestionamientos humanos de interés espiritual o universal, o lo que coño sea...
Ahora ya puedes salir al patio de la vida tranquilamente, porque ya hay un profesor en la cabeza de cada uno de nosotros, vigilando cada palabra que decimos, asesorándonos, controlándonos, y dando permiso a él o a ella, para penetrarle, o, poder ser penetrada/o. Porque hoy en día, a nadie se le pasaría por su santa cabeza salirse de lo cotidiano. Y más aún estando rodeado por personas que tienen la aprobación de su juez interno, y son tan exitosas, tan satisfactorias y tan correctas, y que aman hacer gabinetes llenos de personas de éxito, con las que comentar su exitoso ego, y sacarlo a pasear con el de los demás. Y si no te gustan... y si eres raro y a social, pues mientes y punto, dices que todo te va muy bien, que estás eufórico y que todo lo que te rodea te hace quedarte con la boca abierta, que eres super interesante, amable y que estás interesadísimo en las cosas que los demás cuentan, y en la vida que haces, porque si no te desaprobarían, y te harían sentir que en verdad no vales... OOOOhhh... Has cometido un fallo... Ya no vas a poder follarme... Oghhhhhh... Lo siento, estás sólo... Quizás... necesites hablar con alguien, que tenga esos cinco minutos tan vitales y que recordarás por el resto de tu vida, como el momento más trascendental que viviste, en los que alguno de esos maravillosos muchachos/as, hico el gran favor, de sentarse contigo, ponerse a tu nivel, y decirte qué cosas deberías de hacer para entrar en el club de los arrogantes gilipollas.
Pues pueden pasar así muchos muchos años, sin conocer la verdadera cara del ser humano, andando detrás, y lamiéndole el orto a un montón de gente, con la que, a lo que más llegarás es a saborear el maravilloso, y amargo sabor de una buena polla. Y nunca, nunca, por mucho que vayas a un gimnasio y te pongas un traje aerodinámico, o por muy cultivado que consigas tener a tu personaje, podrás sentarte a gusto, ni sentirte acompañado, ni estar en paz, ni estar tranquilo, ni sentirte en tu sitio, ni tener un hogar, ni poder salir sin un nudo en el estómago, pensando o leyéndose trucos para estar y para ser de la mejor forma posible.
Quizás sería mejor si escribiese ahora mismo algo muy positivo, que invite al lector a decir, oye, qué interesante es este chaval, que buen rollo me transmite, voy a contar con él, no me importaría tirármelo, parece un tío feliz... Oye chico, me conviene acercarme a él, tiene una forma de ver la vida que me atrae, yo quiero eso para mí, porque la vida está ya de por sí demasiado llena de problema como para andar metiéndome en más. Es mejor huir, acercarme al árbol que mejor sombra me dé, y dar de lado a todo lo demás. Si, sería mejor eso para mí. ¿No? Y de esa forma, cuando quede contigo, tendré que estar nervioso por lucir mis mejores galas, y star a la altura, y producirme estados anímicos eufóricos, como en constante excitación, como una polla humana erecta y ansiosa. Y claro... Si descubres el pastel algún día... Si te enterases de estos pensamientos internos dirías, joder... Pero que mentiroso... Me ha vendido humo... Si piensa estas cosas es porque no las tenía de antemano, bueno, iré a buscar a otra persona que sí tenga cosas que aportarme que ME interesen. Dicho así, la verdad, prefiero rehacer el escrito, hacerlo completamente catastrofista, incomprensivo y horrible, deprimente a más no poder, y de esta forma, al no poder caer ya más bajo... Lo único que se puede es subir...
hahammm...
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