lunes, 28 de febrero de 2011

Dame mis ojos

te miras al espejo, una parte de ti sonríe, la otra espera... Espera el momento. Anteayer alguien muy importante te dijo que esa mirada es mala, que debías evitarla.

Tu felicidad se pierde, se queda atrapada en cada espejo esperando verse reflejada en ti. Y día a día pasas sin percatarte de ella.

Sonríes al vecino, a tu portero, a esa chica que te mira en el metro...
Sonríes y tratas de alegrarte, tratas de alegrarte por que por ti no darías ni una duro.

Aunque tu no lo sepas, siempre he estado ahí, pero nunca has sabido verme. Le diste tanta importancia a tu vida, que la vida te pesa, y tus sueños mueren.
Aunque tu no lo sepas, estás hecho de sueños.
De los sueños más libres.
Aunque no lo sepas, te estaré esperando siempre.
Sé que un día mirarás al espejo, y verás mi cara,
un día verás en tus ojos felicidad.
Un día,
el día en que reúnas valor suficiente como para soñar...

Pero andas buscándote en el reflejo de las lágrimas, te buscas en los ojos de la gente, y no te ves ¿verdad?
Dejaste de verte, ¿quien te dijo que fueses malo? ¿quien se llevó tus sueños? ¿a quien le diste tus ojos? ¿quien tiene tu voluntad? ¿quien hace tu vida mientras tu permaneces muerto? ¿Porque regalas así las llaves de tu corazón a todo el mundo que pase?

Nadie tiene tu alma.
La buscas, y al mirar para otro lado dejas de verte.
No has de recuperarte, porque todo lo que eres, lo tienes aquí, mírate.
Cada vez que tus palabras buscan ser reafirmadas. Cada vez que buscas causar un eco en la gente para escucharte, estás regalando tu palabra. Y tu palabra vale mucho, no te regales.

Adiós Olaya, adiós, cuanto más te mire, menos me veo. Estás muy lejos de mi, y no voy a dejarme de lado nunca más, no.
A ti te doy mi dirección, en ti acaban todas mis palabras. Eres lo que más pesa en mi vida, y todo acaba recayendo en ti. Siempre reclamaste toda mi atención, y ahora que no estás, aún te persigue... No dejo de pensar en ti.
Pero ¿sabes que? Nunca olí felicidad en tus besos, jamás encontré libertad en tus abrazos, ni verdad en tu mirada. Puede que estés ahí, pero a mí, no me gusta mirarte. Hay cosas más bellas, si, mucho más bellas... Hay cosas por las que si merece la pena vivir. Existen mis sueños, y una vida llena de ellos.

Estáte donde quieras, camúflate en la nostalgia, disfrázate de rabia, de recuerdos de dolor... Tienes miles de estrategias para hacerte presente y eclipsarme el mundo. Pero ya no más. Ya te veo, y no voy a mirarte.
Adiós mundo adiós, yo se verme en cada cosa, en cada charco, en cada pared, en cada persona hay trozos de quien soy, sé que podría haber sido cualquier cosa. Yo se verme en ti, no necesito que nadie me diga quien soy.
Adiós olaya, adiós mundo, no voy a darte mis ojos nunca más.  

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