Era camino desierto, arboledas a los lados que respondían a mis gritos de guerra a la perfección. Los sonidos sonaban con eco, y el eco resonaba en mí. Andaba solo, andaba solo... Solo conmigo mismo. Mirase donde mirase, solo yo podía estar. Sólo solo. Sin nadie a mi lado. De modo que hablé. Hablé sin decir una sola palabra, y sin pensar ni un solo segundo, salieron respuestas. Hablé con la respuesta misma. Hallé la respuesta. Toqué punto cero. Aquello que siempre busqué, justo apareció cuando no quedaba ningún sitio donde buscar, apareció en el momento en el que no hay solución alguna. Y es así la vida. Por muchos problemas que resuelvas, siempre aparecen más. Huyes de ellos, y siempre vuelven a ti con más fuerza, parece que la mayor lección de la vida, nos persigue hasta darnos caza.
Esta está siempre a tu lado. A la izquierda, la muerte acecha cada segundo de tu vida. Las manecillas del reloj, cuentan el tiempo hacia la derecha, pero lo descuentan hacia la izquierda.
Andando solo, más allá de todo juicio, me vi a mi mismo, frente a un espejo. Frente a frente con mi contraparte. Mi mano derecha, era su izquierda, mi ojo derecho, su izquierdo. Mi corazón a mi izquierda, el suyo a la derecha. Yo pregunto, el es la respuesta. Mi tiempo corre, el suyo se acaba... Siempre a mi izquierda...
Yo estoy vivo, el, es la muerte.
Entiendo ahora cuando dicen, que la muerte es la mejor consejera. Porque de ella nadie escapa. Y cuando llegue, no podrás cambiar nada, no podrás huir. Llegará con tu misma cara, verás tu vida pasar por delante de ti en un segundo, te mirarás frente a un espejo, y serás medido con la misma regla con la que mediste el mundo. Entonces, te enseñará cuando te toque en el hombro y te lleve con ella, la otra cara de la moneda. Irás allí donde el tiempo ya ha pasado. Serás el cero a la izquierda de cada segundo que pasa en la vida.
Realmente me enterré en aquel lugar. La muerte ganó la partida.
La última vez que miraste la grandiosidad de los monegros, dijiste: Esta tierra, no acaba aquí!
La aventura continúa...
No hay comentarios:
Publicar un comentario