A los tres años, me regalaron un peluche: Teddy, Iba a todas partes conmigo. Y si, por alguna causa mayor no podía acompañarme, lo dejaba tirado en cualquier parte. Siempre estaba esperándome, era su amo.
EN mi vorágine descontrolada de impulsos, me desahogaba mordiéndole los ojos y la nariz. Los perdió. Un día desapareció, lloré su pérdida dos días, hasta que mi madre me regaló un ET de peluche.
Fue mi mejor regalo, xq desde entonces, entiendo a las mujeres.
EN mi vorágine descontrolada de impulsos, me desahogaba mordiéndole los ojos y la nariz. Los perdió. Un día desapareció, lloré su pérdida dos días, hasta que mi madre me regaló un ET de peluche.
Fue mi mejor regalo, xq desde entonces, entiendo a las mujeres.
(NO TODAS)
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