viernes, 23 de diciembre de 2011

A favor del viento.

Toda una vida a contracorriente, ahogándome entre los barrotes de mi mortal y manipulable razón...
Toda una vida de contradicción, de lucha y de inconformidad contra mis impulsos, que inevitablemente, una y otra vez vuelven a angustiarme, para hacerme despertar de esta maldita pesadilla.
Tu me dijiste que el malo era yo antes siquiera de elegir. Tu me bautizaste, tu, que estabas ahí antes de que yo naciera, te encargaste de nombrarme, de adornar mi cuarto y pintar las paredes de mi intimidad, y de comprarme las ropas que durante toda mi vida me vestirían...
Tu, y sólo tu, que incapaz de ganar tu propia guerra entre el sueño y la realidad, me creaste a mi, como la última esperanza de cumplir tus más íntimos deseos de libertad...
Y lo siento mama, lo siento, pero los voy a cumplir...

¿Quien soy yo?

Soy un marinero cansado de navegar contracorriente,
Soy el repulsivo orgasmo de un gay que se masturba encerrado en el armario por temor a que su familia le pille y le condene.
Soy el triste y ahogado gemido de un perro de la ONCE, que delegó su instinto a unas reglas a cambio de un poco de compañía y de comida gratuita...
Soy los odiados sueños de vuelo que atormentan a un loro que quiere aceptar su cautiverio.

Soy, la rabia y el desprecio a mi alma por sufrir...

Soy la frustración de mi padre,
que crece al ver a su hijo llorando,
en lugar de unirse a el mediante el mutuo repudio a su persona...
Soy la tristeza y la agonía de mi madre,
al ver como se desquebrajan todas sus ilusiones una y otra vez al encontrar que su hijo, tampoco es el hombre de su vida...
Soy el retrete de mi hermano mayor, puesto al lado de su cama para descargar sobre el todo lo que no es capaz de asimilar su cuerpo...
Soy el hermano mayor, que se desespera al ver que sus hermanos no rompen con la carga que yo mismo soy incapaz de romper...

¡¡ZAS!!

¿Que soy?...

Soy la corriente, son mar, soy viento...
Soy un hombre incomprendido por mi mismo, que por buscar la aceptación de los demás se aleja de su verdadera naturaleza.
Soy un mutante, un extraterrestre, un bicho raro, un exiliado, un repudiado, un repugnante montón de fragilidad y sensibilidad, de locura y sin-sentido, de misticismo y de arrogancia suprema, que busca desesperadamente trazar un puente entre mi mundo y el tuyo, para poder estar conmigo y contigo a la vez...
Soy defectuoso, soy un hombre falto de educación, de modales y de formas. Soy un engendro y carezco del más mínimo morbo y atractivo. Por favor, no pierdas el tiempo tratando de entenderme, he ido de aquí para allá, y te aseguro que sólo la inconsciencia sabe mis porqués. Así que no te desesperes, porque no, no respondo a ninguna razón. Lo se, lo se familia... A mi también me cuesta aceptar que no tengo razón.

Toda una vida de reflexión y de auto-flagelación sin sentido...
Y todo, todo, todo...
Por miedo a la soledad y al abandono.

Pero si es soledad lo que me espera, la abrazo, porque ella al menos no engaña, es una compañera fiel.
No como tu, que dices que estás y jamás he sentido tus palabras ni tus abrazos;
no como tu, que no compartes conmigo más que la inconsciencia...
No como tu, que mientes sin parar, porque no eres capaz de ser quien eres, ni de hacer la vida que de verdad quieres, porque tienes aún más miedo que yo a estar solo...

Pero es verdad, que esté con quien esté, siempre seré yo el que te siente, el que se ría y el que te llore... Y que, esté con quien esté, siempre andaré solo hasta el día en que me entierren. De modo que no esperes de mi que cambie y que me duerma, ni que me espere a que despiertes tu... Porque tu no quieres ser tu, pero yo si quiero ser yo.

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