Y tu, que te metes en medio de todos los embolados, para sacar algo de información, y de cosas que te acrediten como un buen filósofo y demás vejaciones. Juzgarte no te gusta, que te juzguen tampoco te gusta... ¿Y que es amigo mío lo que te gusta? A veces me gusta ser crudo y tocar los susodichos, pero queda dicho que para hacerlo, ha de ser un contacto real... Es decir, que son tan palpables las cosas que yo digo que te pican, como lo son tus doloridos huevos. ¿Verdad? Muy bien pues. Creo que, eres capaz de hablar limpio y claro, si eres yo quien habla, y no ese que tu crees que eres al que siempre defiendes, y con el que andas escodiéndote siempre para no ser matado, pero que a la vez estás hasta los cojones de ti mismo y de tu incapacidad para vivir como querrías hacerlo. Así eres previsible, te identificas con la gente que se refugia en tu zona, evolucionas como ellos, y creáis una raza de... Excluidos sociales con rencor a un mundo que no guarda espacio para el espacio infinito de la creatividad y el arte. Porque tu consideras tu unidad como ser en tu conciencia, en tu camino de interrelación de las cosas, y te gusta la comunicación con los demás seres como unidades únicas de relación de cosas, y no como ordenadores repletos de datos e información, que hablan unos con otros para recopilar más y más información. EL disco duro se llena de datos, tanto que al final uno se vuelve pesado, tosco, y, se olvida de que es un procesador independiente de los datos que maneje, con capacidad para albergar todo cuanto desee, desecharlo, jugar, pintar, y hacer todo lo que le plazca.
Pero que es de mi, al considerarme gran cosa? Que las ideas siempre incitan ser destruidas, unas contra otras, la comunicación e interrelación entre las personas siempre es violenta. Uno defiende sus ideas, y con ellas trata de convencer y controlar las ideas del otro. Es decir, que el yo ideológico y mental de uno, trata siempre de matar y poseer al yo ideológico del otro. En cierta manera, todos somos en mayor o menor escala, hitlers, napoleones y demás cabrones. Así somos. Cual es la raíz de mi problema? La idea del yo. ¿Que yo soy? Que yo eres? ¿el qué soy yo? El que soy, la misma pregunta sin interrogantes que busquen reafirmarse en la palabra yo. Es una conversación de a dos siempre, uno está a un lado del espejo y el otro al otro. Uno pregunta desde la respuesta, esperando evolucionar, o quedarse con una idea que le haga sentirse cómodo y con la razón inamovible. Y el reflejo ve a alguien dudando. Que yo es uno? La respuesta la se a la vez que intento diseccionarla para comprender algo que ya se... Que yo soy el que pregunta. Ahora podrías poner música bonita, y ponerte a escribir algo místico para sentirte importante, publicarlo y que los demás entiendan que tu no perteneces a este mundo, que eres de un lugar muy lejano, uno con el que todos sueñan pero del que huyen... Oh, Alvaro, en realidad eres el más deseado, pero vives en la condena de estar rodeado de gente con miedo que no sabe valorarte... Que gran verdad, cómo no habíamos caído todos en que eres la persona más especial del mundo? Que envidiosos que son... Que no te reconocen como deidad. Para que hacer caso a esa panda de envidiosos? Es mejor ser un infeliz incapaz de estar a gusto al lado de nadie, que hablas sólo y que no se entiende ni con su perro. EL amante ferviente de la naturaleza, desde que se levanta hasta que se acuesta, se pasa por el forro de los cojones todo en lo que cree.
Veo y me entiendo a mí mismo, como a alguien débil y estúpido, la palabra es estúpido. Alguien fácil de manejar en cuanto se conoce su escondite. Creo comprender por donde vas y a donde quieres ir a parar, Alguien... No se quien eres, pero yo escribo para expresarme. Yo soy tu más honesta expresión, no tomes mi palabra para insultarte. No, tu quieres que yo desaparezca ya, ahora mismo de tu vida. No tomes mi palabra para auto-justificarte ni para compadecerte, tu habla por ti, que yo hablaré por mi.
-La cuestión es, que yo al ser etéreo e inmortal, carezco de miedo, y por ello, no puedo ser más claro y más honesto. Pero a la vez, no puedo echarte, eres tu quien ha de marcharse.
-Pero yo no quiero marcharme, esta vida me debe más, me debe muchas cosas, y no me quiero ir sin recibir lo que me pertenece. Se ha portado mal conmigo, y me lo debe.
-Y que es eso tan importante que te debe, que te hace permanecer muerto?
-No me hace permanecer muerto.
-NO? Mira tus escritos, están llenos de anhelo y de ganas de vivir.
-Es verdad, y en verdad, no se como hacerlo.
-Por el momento he acertado al decir que estás muerto, no es cierto? Porque no escuchas entonces que te diga que, dejar que los muertos entierren a los muertos, es renacer?
-No he comprendido en hechos lo que me estás diciendo, no se que quieres que haga.
-que desaparezcas
-desaparece tu, despota cabrón.
-de nada sirve que te rebotes contra ti mismo, piensa un poco, lo llevas haciendo toda tu vida, unas veces tomas mi palabra y te juzgas jajaja, y otras veces, me condenas y tratas de abandonarte pensando que así dejarás de estar intranquilo.
-pues tienes razón, realmente existes, eres real, y la verdad que no se ni como te llamas.
-Porque yo no tengo nombre, porque yo no soy tu, ni soy tuyo, ni soy hijo de nadie ni soy ninguna de esas cosas. Si quieres nombrarme, habla en mi nombre.
-y cómo, cómo puedo ir a ti cuando hay una pelea con gente, cómo puedo hablar en tu nombre viviendo entre estas 4 paredes, cómo puedo dejarme ser y hablar a través de ti, en un viaje con mis amigos, con una chica, etc etc etc? ¿Cómo? Concreta por favor, porque sabes que yo a ti te escucho y que te quiero hacer caso.
-No, no quieres hacerme caso, porque si me hicieras caso, dejarías de existir. No me haces caso, porque no quieres morir, y, al menos, eres sincero al entregarte en tus preguntas, buscas la liberación de ti mismo, y reconoces que exiges a la vida que te devuelva algo, que te de algo... Guardas rencor a la vida, y crees ser el sufrimiento que debe de ser recompensado. La enfermedad toma tu mente mediante el dolor, y cuando te pregunto por tu nombre, me dices tu enfermedad. En un exorcismo siempre se le pregunta por su nombre, y éste responde tratando de reafirmarse, de convencerte y de poseerte con su verdad. Es la enfermedad quien sufre, no el enfermo, a no ser, que el enfermo, esté poseído por su enfermedad. Cuando te quieres hacer presente, me pones en antecedentes, nombras a tus padres, y a todas aquellas cosas que te hicieron llegar a existir como enfermedad. No me importa la enfermedad, yo no soy enfermedad. Yo te estoy diciendo a ti, ahora mismo, tumor, que salgas de mi cuerpo. Quisiera poder ser aceptado en tu mente, quisiera que quisieras más amar que odiar, para que mis palabras tuvieran la suficiente contundencia, como para mañana despertar.
-Pero aún sigo queriendo recompensarme.
-Y es que eso es lo que es una enfermedad... Una autocompensación, una forma de equilibrio que establece tu cuerpo, para equilibrar un golpe traumático, tanto físico como psico-emocional. Eso es lo que eres tu, una respuesta igualmente proporcional al golpe producido por las circunstancias que te rodean, una ampolla, una costra, un moratón, un dolor... Eso es lo que eres tu, el reflejo exacto de los demás. De ahí que no encuentres tu sitio, porque tu sitio es siempre el inverso del que los demás hacen. De ahí que te sientas muerto, porque la vida está al otro lado del espejo, y mientras seas una reacción, y no una acción en sí, siempre estarás al otro lado del cristal. Mientras mires por tus sentimientos de rencor, mientras mires desde una memoria que no hace más que identificarte como enfermedad establecida por unos patrones concretos, seguirás dormido. Y espera, que aún no he terminado.
Ni a mi, ni al mundo le importan tus sentimientos, esos sólo te importan a ti. A ti, porque tu eres el único responsable de ellos.
Ellos son tu brújula, una brújula que SIEMPRE marcará los mismos puntos cardinales. Su funcionamiento es muy simple. Cuando te sientes mal, vas por el mal camino, y cuando te sientes bien, vas por el buen camino. Ellos están para guiarte, no para cambiar. Lo único que puedes cambiar, es la actitud. No puedes hacer, por mucho que intentes auto convencerte, que el norte deje de ser norte, y que el sur deje de ser sur. El cómo estés, cambiará cuando lo dejes ser, porque entonces te tendrás como guía y no como enemigo, y la acción, que es libre e infinita, dejará de ser esclava de la memoria rencorosa.
Tu, serás yo, cuando te dejes ser.
De modo que agradece tanto los buenos sentimientos como los malos sentimientos, porque sin ellos estarías completamente perdido.
-Está bien, me ha gustado mucho conversar contigo, me pareces una persona interesante, y, en los momentos en los que me vea necesitado de claridad, me gustaría tenerte cerca. Podrías decirme tu nombre, para que me acompañes más allá de los escritos?
-¿Has escuchado algo de lo que te he dicho? Yo se la respuesta, pero piénsalo tu.
-Si, te he escuchado todo, se lo que quieres decir, pero me da miedo perderte.
-Pues deja de ser tu, ahora, no preguntes, no trates de vivir, porque eres tu el que se pierde. Cuánto tiempo vas a necesitar para estudiar y aprender lo suficiente como para darte cuenta de que no tienes ningún sentido de existencia? No te creas a ti mismo, sabes que no sirves. Libérate, créate de nuevo. Ahora va a llegar año nuevo, y cuando llegue, seguramente te metas a valorar este último año, de ahí toda tu vida, y desearás que cambie todo para el siguiente año, a pesar de que cuando nada más entrar por la puerta con tus FAMILIARES Y AMIGOS, y te pregunten que cómo estás, tu dirás: Muy bien! Verás entonces, en ese momento de intimidad, como, por mucho que hayas estado en esos lugares tan exóticos que te hacen ser tan "especial" como crees que eres, sigues siendo el mismo de siempre. Pero oye, pero no eras tu quien siempre tiene la razón? Verás como, si no eres hipócrita, te dirás a ti mismo lo que más odias que te digan siempre: Tienes que cambiar...
Alvaro, tienes toda la información del mundo aquí, a tu alcance, en internet.
Alvaro, tienes en esta época contemporánea todo donde elegir.
Alvaro, tienes en este escrito, todo lo que tienes que oír, porque hoy te he hablado desde el otro lado del espejo, y desde aquí, por mucho que cierres los ojos, se puede ver que te estás hinchando a comer pizzas y todo tipo de mierdas...
Alvaro, no te voy a decir lo que tienes que hacer, porque entenderás cuando quieras entender.
Alvaro, querrás, cuando dejes de querer...
No hay comentarios:
Publicar un comentario