¿Donde estás?
¿Porque pasas los días como si nada, como si nada nunca hubiera pasado?
¿Porqué? ¿Porqué disimulas si ambos lo sabemos...?
Supongo que no será este el mejor momento... Verdad?
¿Cuándo lo es?
Hoy estamos de fiesta, hoy no te apetece pensar, ahora quieres desinivirte... Ahora yo comparto tu ansiedad, tus ganas de desinivición, de llenarte de cosas y vivir en una constante carrera de aquí para allá, porque ahora, nunca es el momento de vivir.
Y ahora que lo comparto, quiero compartir contigo la cura:
La vida no es tan grande, ni es tan lejana, de hecho, la vida son segundos, y a cada segundo sólo se mueven detalles. Ahora, no hay otro momento, no existe otro momento ni otro luigar en el que estar, ni existe ese sentimiento que quieres aparentar, ni ese hombre hecho y maduro que aparentas ser. Existes tu.
Te frustras y te ansias, te estresas y te mueves sin parar, de unalado para otro, porque no eres capáz de expresarte ahora. No dejas de buscarte en donde te dicen que estás...
En un hombre, en una mujer, en un grupo, con tus padres, con tu familia... Siempre andas refugiado, y, no se porque, tienes miedo de soltarte y mirarme a la cara. Se puede llorar, si, yo también lloro... Se puede conectar en una risa, se puede vivir de verdad. Pero al principio es difícil, porque en la verdad vive muy poca gente, y cuando uno está acostuimbrado a la movida madrileña, el pueblo se vuelve un lugar muy solitario y deshabitado.
Tenías ganas de más, querías tener una casa más grande, un buen coche, más mujeres, más personas, y te mudaste a un lugar donde lo tienes todo en la puerta de tu casa. Un lugar, en el que, irónicamente, no llegas a conocer ni a tus propios vecinos, que son tan numerosos, mucho más que en tu pueblo. ¿pORQUE TANTO? ¿Porque quieres tantos si no puedes ni tan siquiera contigo?
Aqui te puedes esconder, nadie te conoce, cada díua que sale a la calle eres un desconocido, y el portero que te conoce desde que eras un enano, se vuelve alguien hostil, que de entablar conversación con el, evidenciaría tu propia traición. Adios persona adios... Hoy no tengo tiempo para ti, hoy no me apetece, estoy muy cansado... Esperaré a que me ponga manos a la obra para estar un poco más despierto y así atenderte. Hoy solo quiero dormir... Dormir entre copas, dormirme en el sexo, dormirme con el incesante sonido de la gente, y dormirme en una rutina, tan necesaria para manterme entretenido y que así no me acuerde que mi vida es una puita mierda.
OH, que tristes cosas escribo...
Oh... Con lo fácil que sería no rallarse...
Con lo fácil que es todo, que simplemente no hay más que ser un ignorante...
Trabaja hombre!! Que hay interminables cosas en este mundo creadas para que puedas mantenerte inerte durante el resto de tu vida! Todo el mundo disfruta tanto de todo, es tan tan feliz la gente... Madre mía, que raro me siento... Soy anómalo, soy un efermo!! Que rarito que soy... Seguramente tengo problemas familiares, miedos y vergüenzas y complejos que me hacen rallarme tanto la cabeza... Lo más probable es que sea uno de esos que nadie quiere ser, que nace tan sensible y tan débil. Una de esas personas que no pintan nada en este mundo, y necesito que personas como tu, que saben tanto de la vida y saben tan tan bien como ser feliz, me den un escarmiento y me espavilen. Que me corrijan las faltas hortográficas y me enseñen normas de conducta para conduicirme y encarrilarme por el buen camino. Eso, si es que eres tan buena persona como para gastar tu valioso tiempo en compadecerte de mi.
Yo veo como el miedo afina tu retorcida cabeza, como para darle la vuelta a la tortilla y volver lo suficientemente convencido como para dar lecciones a nadie. Yo veo como el miedo os agrupa en ideas de quienes sois, en ideas que son mentiras, que puestas en común, se vuelven en la sociedad que hoy en día tanto defiendes.
Ahora protestas si, porque por desgracia para ti, y para tus padres, sigues siendo íntegro, y tu alma te grita insatisfecha, lo suficientemente alto, como para que te pares a darte cuenta de que te están robando toda la casa mientras tu duermes entre ilusiones ficticias. Ahora sales a la calle y protestas, estás indignado, tan indignado con la gente, que te vuelves a dormir en otro mundo ficticio de ideas, y cuando llegas a casa, sigues haciendo exáctamente lo mismo, y dando de comer a las ratas que corroen toda tu casa...
Porque tu protesta siempre está ahí afuera, cuando si, con sólo darle importancia vital a este momento, todo ese mundo, esa ilusión ficticia, ese telón que nos separa en estos momentos, caería por su propio peso.
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