Existe un perfecto orden natural en el kaos. Un perfecto engranaje en la plena libertad y libre elección.
En las selvas vírgenes, donde no ha intervenido más que la plena expansión sin límites de todos los seres vivos, cada minúsculo microbio cumple su función. Lo cual consolida una simbiosis de auto reciclaje y engranaje incomprensiblemente perfecto. Es en la plena libertad donde cada uno, en su máxima expresión, encuentra su camino.
Porque la mente jamás será capaz de globalizar todo el ciclo que constituye la vida. Porque la mente es individualista, y se ve a si misma como una individualidad, una idea, una sola idea. Ella es capaz de relacionar, como hace la inteligencia animal, unas cosas con otras, estimulo respuesta, sumas, y razones coherentes y basadas en pilares e ideas individuales. Porque no es capaz de ver más allá de la unidad, ni de pasar de un punto de vista a otro. Por eso la mente es temerosa, porque no tiene conciencia de si misma, ni de que es inevitablemente parte de un orden natural superior, que en su máximo esplendor, grandeza y libertad, allí donde habita lo prohibido, lo que la mente considera muerte, ese terreno al que ella no es capaz de legar, ya que evidenciaría su imperfección, es perfecta.
La mente, racional, busca la perfección, porque la mente no puede existir sin el alma, y el alma es inmortal. Pero la mente humana, a diferencia de la animal, es lo suficientemente inteligente como para oler la divinidad, y trata de enseñar a su naturaleza, apoderándose de la verdad, en lugar de escucharla, y ver que ya tiene lo que busca. Que es inmortal por si mismo, porque pertenece a un todo, y no necesita la individualidad de dualidades ideológicas con las que sentirse agrupado. Al químico, al científico y al intelectual, le falta el amor y la unidad. Y su búsqueda siempre se ve frustrada, en la soledad del acaparador intelecto, buscando, separado de todo lo demás, un orden perfecto, una reproducción mental, una idea que sustituya a la perfección de la muerte misma.
La mente busca el santo grial, la vida eterna, basada en ideologías, falsos mundos paralelos, ideologías que no mueren, pues son transmitidos de generación en generación, tratando así, de crear una simbiosis, un ciclo inmortal de ideas mortales y miedosas de su propia vulnerabilidad. Pero, por muchas junglas de cristal que la mente cree, por muchos trabajos de barrenderos, de limpieza, de productos y más productos, y personal cualificado que mantenga y mejore la "calidad de vida" jamás llegará a la limpieza impoluta del inmenso océano, o la basta y salvaje selva donde nada es desaprovechado. Porque allí los despreciables carroñeros no son repudiados, son alimañas en su estado más natural y más libre, y gracias a ellos, la muerte se recicla, dando pie a nuevas vidas, y evitando tantas y tantas enfermedades.
Ahora la mente humana, en su búsqueda de la verdad, ha descubierto mediante la explosión y destrucción de la materia, una partícula que es más rápida de lo que pueden ver, más rápida de lo que el cerebro y la mente son capaces de procesar, una partícula, más rápida que la velocidad de la luz... Capaz de ir de A, a D, sin tener que pasar por B y C. Ahora la mente, en su búsqueda del amor y la unidad desde la que parte, como el anciano que busca purificarse volviendo sobre sus pasos, se ha dado cuenta de su propia insignificancia, porque todo cuanto se creía, se ha visto desmoronado por una anarquía falta de toda lógica, de pilares y estructuras sólidas sobre las que apoyarse. Se ha descubierto, que el misticismo, lo incomprensible, lo indemostrable, la pura imaginación y enajenación mentales, son los cimientos de todo lo que existe.
Ahora la pescadilla tiene conciencia de si misma, y se ha dado cuenta de que es su propia cola la que muerde, y ya es sólo cuestión de tiempo que acepte su unidad finita y mortal, y tome su propio rumbo.
Es la expresión mística, aberrante y más impulsiva e inconsciente, la que trae el equilibro a la persona. Claro que la no represión y el saber comportarse que mantiene a esta hipócrita y falsa sociedad se mantienen sobre el hilo de las conductas y la represión y control de estos... Obscenos y nocivos impulsos.
Somos hijos de Dios supuestamente. Y dios nos dio pene y vagina. ¿Porqué iba dios a crear algo que debía de limitarse a si mismo en lugar de realizarse y formar parte del engranaje de la tierra que el mismo creó? ¿No es acaso otra forma de la mente individualista, en su afán de no entregarse a quien le creó nunca, por miedo a su propia destrucción, la que restringe y aparta al ser humano de sí mismo, en lugar de un miedo sociocultural?
El ego, es el niño pequeño que teme ser abandonado. Es la mente infantil, animal y primitiva que yace en el fondo de cada uno de nosotros esperando ser acunada por la luz de la conciencia.
El ego lucha desesperadamente por la teta de la madre, el ego asesinará a sus propios hermanos y familiares con tal de no perder su ración existencial de leche.
Y el hombre está aquí para traer conciencia a su mente animal, y así traer la iluminación a las demás criaturas del mundo.
Nunca juzgues a nadie por sus creencias, hay personas detrás de todas esas creencias, hay vida detrás de cada nombre, y si tan sólo te limitases a observar, sin limitar las cosas con nombres, si otorgaras el poder al silencio en lugar de al ruido, verías que el mundo habla por si mismo, y que las personas, y los objetos, no más tratan de expresarse a través de esos símbolos. Pero que, aunque la piedra se desgaste, nunca dejará de existir, porque aquello que la componía, ahora forma parte de otra cosa. Los nombres y las etiquetas, son meras representaciones de la infinita verdad que arropa a todas las cosas sobre el mismo manto.
¿Y si te dijera que soy un profeta que trae consigo la más potente libertad, y que se siente preso bajo las incuestionables creencias de sus padres?
¿Comprenderías la frustración que vive mi alma, que va más allá de tu sangre, y que trae consigo la luz de la que tu mismo vienes, que te ve como igual, y comprende y se compadece de tu propia restricción como ser humano privado de su sexualidad, e íntimos deseos, por el simple hecho, de que la naturaleza se sirviese de tu sexo para traer una nueva expresión de la fuente al mundo?
¿No ves claramente las cadenas mentales? ¿Los nombres, las etiquetas que nos encierran bajo el tiempo y el espacio que, inexistentes, coloca el universo a ti como madre y a mi como hijo?
¿No es si no librándome de esta carga, la única manera de romper con tal falso mundo? De talar el árbol genealógico, y ecosistema falso que arrastra consigo miedos, guerras, violaciones y demás mierda psicológica transmitida de generación en generación durante milenios? ¿No es esta la única forma de acabar con todo el sufrimiento del que están cargadas nuestras creencias, para dar paso a una nueva era, donde queda nada más que lo que libremente elijas llevar?
¿No es este, el principio de una nueva era?
Jesús le respondió: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios.»
ResponderEliminar3:4 Dícele Nicodemo: «¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?»
3:5 Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.
3:6 Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu.
3:7 No te asombres de que te haya dicho: Tenéis que nacer de lo alto.
3:8 El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu.»
El nacimiento del agua lava la mierda psicológica acumulada desde el principio de los tiempos (pecado original) y nos devuelve nuestra libertad de hijos de Dios.
El nacimiento del Espíritu ocurre cuando confirmamos esa libertad recuperada en el Bautismo, en la Confirmación. Entonces se nos conceden los 7 dones del Espíritu Santo para poder traer al mundo el Reino de los Cielos. Sagrados momentos (sacramentos) que nos hacen nacer de nuevo.