miércoles, 22 de abril de 2015

UN RUISEÑOR CANTA

La verdad, la justicia, no es algo que pueda hacerse desaparecer,

Porque es la ley misma de la vida.

Así pues, lo que separa al justo del injusto,

Es la diferencia que hay entre un vivo y un muerto.

Y toda persona o grupo de personas que viva de espaldas a la justicia,

Está de por sí condenada y muerta.

La verdad y la justicia no necesitan ser defendidas.

Si un hombre decide cerrar los ojos a su propia existencia,

Ya es pena suficiente

El camino de la eterna soledad y desdicha.

Y para aquellas almas que aún caminen en verdad y justicia,

Para el excepcional,

Fuerza,

Y que no caiga en el abrazo de las sombras,

Que dedique así su existencia,

No a enseñar,

Si no a hacer ver a quien no ve.

Fuerza,

En el llanto y en la soledad

Y valor para seguir mirando cuando nadie te ve

Pues existe tan sólo una pena,

Un dolor, una alegría, un mismo sentir

Y de tu lado estarán los árboles

Y de tu lado estarán las plantas, los animales

Y toda la humanidad, con toda su pobreza y su soledad...

Y si aún te quedan fuerzas para seguir,

Y si entonces aparece,

En el crepúsculo del menudo al menos,

Una pizca de amor,

Entonces tu fragilidad será tu fuerte,

Tan fuerte como lo es el aliento de la vida,

Tan inmutable e imparable como el curso de un río,

Tan fuerte como el crecimiento de la naturaleza,

Silenciosa... Frágil... Poseedora y dadora misma,

De la vida y de la muerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario