Y si soy la historia que me cuento y cuento, y si lucho porque ésta prevalezca por encima de la que los demás puedan hacerse...
Y si me deshago cuando al mirarme no ven lo que yo veo... ¿Y si pierdo mi propia historia, y creo en la que otros ven? ¿Dejaría entonces de ser yo? Estaría más perdido que nunca...
¿Y si?... ¿Y si todo lo que pienso o creo saber sobre mí mismo ha sido un engaño, y yo lucho y lucho por una causa sin sentido, cual soldado que arrastra a sus espaldas tantas y tantas muertes, quizás en vano? Así de importante es para mí mi identidad, mi historia...
Pero mi historia no tiene en verdad principio, porque hiendo incluso más atrás de lo que atisbo a recordar, encuentro que arrastro identidades que ya existían muchos años antes que yo naciera...
Y si soy la historia que me contaron que soy, y si soy la historia del que lucha contra tal historia, y la cuento y en ella soy el héroe, aquel que cruza el charco, que se enfrenta al fin del mundo para descubrir que no hay principio ni fin...
Entonces, ¿qué descubro? Nada que no estuviera antes que yo... Nada que inventar, ni aún caminando por historias y parajes desconocidos, nada que inventar ni imponer.
Y si soy la historia que me contaron que soy, si soy la historia que me cuento que soy, ¿qué sería de mi si me contase otra historia?
Dejaría de ser entonces quien soy, y si ya no soy aquello ni tengo a qué agarrarme, entonces, ¿qué, otra nueva historia? La experiencia limitaría mi fe, y, efectivamente, caminaría por mi historia iluminado por una tenue esperanza. Qué poco poder, qué poca energía, hay, para quienes rompieron el corazón...
Dejaría de ser entonces quien soy, y si ya no soy aquello ni tengo a qué agarrarme, entonces, ¿qué, otra nueva historia? La experiencia limitaría mi fe, y, efectivamente, caminaría por mi historia iluminado por una tenue esperanza. Qué poco poder, qué poca energía, hay, para quienes rompieron el corazón...
Triste y vacía historia, contada por malos actores, más conscientes de su profesión que de la propia historia...Poca fe... Hombres de poca fe...
Penosas historias se retratan hoy en día, en las que sólo quienes aún mantienen la llama encendida encuentran de nuevo la fe, pues ven bajo la luz de la esperanza, la historia de una vida que perdió la fe en sí misma.
Y entonces así, ¿y si me contase otra historia? ¿Y si perdiera el peso de la experiencia y de los años, el peso de mi nombre, la responsabilidad con mis pasos, que más que huellas que quedan atrás, son ya cadenas perpetuas? ¿Qué quedaría entonces? ¿QUÉ ES LO QUE QUEDA, CUANDO PIERDES LA FE EN LAS PELÍCULAS? Cuando andas sin ilusiones... ¿Qué queda? ¿Hacia dónde caminar, cuando abandonas el tramo del que vienes, ése que sabes a dónde va? ¿Es ésto estar perdido? Elegir entonces uno cualquiera, y entregarle a éste todas mis esperanzas no es otra cosa que caminar sin fe, y caminar así, no es otra cosa que cargar con un peso muerto...
Crear nuevas, independientemente de si creo o no en ellas, y ver cómo la realidad se transforma y quien era padre y hermano es entonces enemigo y villano, y que aquello que amaba sea entonces mi desdicha y entonces... Perder la fe en las historias... En los cuentos que viajan, como herencia de la memoria para finalmente, caer en ésta, la mía propia, la de la desesperanza... La de la soledad del que queda fuera del camino, la del silencio, la de quien, al sentarse en prado virgen, escucha y siente la brisa, y el olor y el pelo... La de quien al oler, entonces ve, que sólo hay fin en un camino, que el aire es uno, y que viene de... A saberse dónde, y que va a... Respirarse a todos lados... Y entonces paso y al pasar cruzo caminos pero no ando ninguno de ellos, y entonces trato con actores pero no con personajes, y entonces caminar, cualquier camino que éste sea con la fe de quien no teme la decepción ni espera la redención en el mismo, ser, y contra todo pronóstico, seguir siendo, y para colmo de la razón, respirar...
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