viernes, 18 de julio de 2014
VÍCTIMA DE MI PROPIA HISTORIA.
Y efectivamente, caí...
El corazón dicta caminos que la mente no conoce,
y la mente,
sólo es el registro del paso del tiempo...
Desperdicio la sorpresa,
la novedad, la chispa, el lenguaje de la magia y su camino,
porque busco en un futuro,
lo que quiero repetir del pasado.
Y he ahí el peso del tiempo,
la vergüenza de la edad,
ver marchitarse las ilusiones,
y sentir, que aquello que un día me hizo despertar,
sabe cada vez a menos.
Inconsciente de mí, que ando persiguiendo sueños...
Se me escapa de entre los dedos el elixir de la vida,
y así me entierro,
en un ataúd de hueso,
rodeado sólo de imágenes,
que no puedo ni saborear, ni oler, ni sentir...
El recuerdo teme morir a los pies de un presente siempre abierto,
y efectivamente caí,
no por miedo a la soledad si no a la muerte.
Y me fui a buscar en el recuerdo,
y me perdí,
resucitándome a cada momento,
esculpiendo con palabras mi cara,
tratando de dibujarme en tu mente,
porque sólo tu mente puede albergar una mentira
tan jodidamente gorda como yo.
Y ya conozco bien tu cara,
y la mía, y me cansa,
me cansa un mundo tan conocido que no cambia.
Me cansa acostarme sabiendo lo que habrá mañana,
y hablar contigo bajo la seguridad de saber tu respuesta.
Y me cansa satisfacer tu expectativa,
y te mata que lo haga,
porque te mantiene al igual que a mí
preso,
en la cavidad de tu cráneo.
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