viernes, 18 de julio de 2014

Y LA MUERTE DICE



.ES IMPORTANTE QUE LEAIS ESTO.

Al fin y al cavo es tu tiempo y es tu vida.
Puedes entregarla a la productividad y a la eficiencia,
y puedes dejar que el resultado guíe tus pasos.
En este camino harás del mundo,
de los animales, plantas, personas, y a ti mismo,
utensilios para llegar a tal fin.

¿Y de qué sirve ningún fin,
si no has visto nada durante el camino?
Llegarás ahí,
y cuando mires atrás caerás de culo en la cuenta,
de los días que han pasado sin ser vistos...
Hemos alimentado increíblemente nuestra capacidad productiva,
y gracias a ello llegamos con más rapidez al destino,
pero cada vez queremos más,
y no es casualidad,
lo que ocurre es que cada vez hacemos más grande
el abismo que hay entre lo que ansiamos y el momento presente.

Al fin y al cavo morirás,
se acabará tu vida de forma natural,
y sólo ante tu muerte tendrás que responder,
si te mereció o no la pena
guiarte por las comodidades y respuestas que proporcionan los demás,
o conocer lo que son las cosas por ti mismo;
tomar contacto con ellas,
ver a los animales con amor y valorarlos,
o ocupar ese mismo tiempo en juzgarles según su utilidad,
de forma física y psicológica,
para crear en la mente,
la ilusión de todo lo que el corazón no se atreve a vivir.

Pero compartimos una misma tierra,
compartimos un mismo espíritu,
y la soledad y la pérdida de sentido que sufre la humanidad en su interior,
es exactamente el mismo dolor que causamos a todos los seres a los que esclavizamos.
El nazismo nos horroriza un siglo después,
porque actualmente,
la semilla del mal sigue separándonos del cosmos,
y juzgando las formas,
especies, razas,
según la utilidad que tienen para nuestros fines.

Ebrios de conocimiento,
dejamos a la inteligencia desterrada,
y en manos de la ignorancia,
la evidencia de que,
nos alimentamos de animales
a los que arrancamos el sentido de vida,
porque elegimos hacer un camino que es de exigencia,
de desacuerdo, de miedo y de conflicto,
y no de comprensión y conexión.

Lo que más daño me hace
es ver que todo cuanto me rodea lleva un camino erróneo.
Que a priori soy yo quien va contra corriente,
porque el mundo de hoy en día es el que es,
y parece ser que no me traerá más que sufrimiento conectar con la verdad.
Pero me llena de fuerza el espíritu,
ser consciente de la vulnerabilidad de mi carne,
y ver que es el ser humano quien va contracorriente,
quien se siente sólo por muy cuantiosas que sean sus ciudades,
por mucho que avance la ciencia y recree en ideas lo que es,
por mucho que se creen ciudades de asfalto,
que faciliten las necesidades de las metas por las que se sacrifican los seres humanos, y por mucho que construyan y que aprendan a dominar,
jamás encontrarán por esa vía lo que buscan,
porque la unidad no está ahí fuera,
si no en lo más profundo de cada momento.

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