miércoles, 16 de julio de 2014

CAMBIAR EL MUNDO

.CAMBIAR EL MUNDO.

La realidad, fue un acuerdo hecho entre personas que decidieron jugar a un mismo juego, y todas aquellos seres que no comprendiesen sus leyes y sus reglas, estaban por consiguiente fuera de los límites de la realidad y la existencia.

Pero con el tiempo, la gente se tomó demasiado enserio el juego, y éste pasó a poseerles... Ahora las personas andan dependientes del grupo, porque sin él nada de lo que hacen tiene sentido, y sin ellos, su identidad se pierde, y sin ella, creen que todo se acaba...

Dicen, que en grupo se consiguen cosas más importantes, que la masa es la que marca las diferencias, y se olvidan...Se olvidan que la masa es una agrupación de individuos que aceptaron una realidad, y por olvidar, se pelean e ignoran a todas aquellas criaturas que no están en su realidad...

Dicen también que si no te metes a fondo en algo, si no haces en grupo y en conjunto, no haces nada... Y dicen esto porque olvidan que uno mismo es una agrupación de miles de infinitos millones de células y moléculas que acordaron construir la voluntad de mi alma de ser un ser humano, libre...

De modo que entregan su voluntad y pasión de uno mismo por la vida y por todos los seres, al poder de los acuerdos entre las personas, y se entregan a un micromundo cerrado a todo lo de afuera, y condenado por consiguiente a pudrirse y a perecer, y así ha venido pasando, desde las relaciones más cercanas de pareja, familiares y a niveles sociales y mundiales.

Y sí... Ya no se cree en la magia porque todo cuanto creemos que puede hacerse es trabajar duro en este injusto e incuestionable juego, y ganarse así el reconocimiento de la mayoría, porque claro, para mantener mi identidad, necesito de gente que la imagine conmigo! Y así van las cosas, unos ganan y unos pierden, y ante los ojos de los demás modelamos quién es quién, y bajo este prisma ilógico desde el que miramos, valoramos desmesuradamente cosas realmente estúpidas, y rechazamos a diario a quienes realmente valen.

Y sí... Existe la magia, y está más allá de los límites que acuerdan el mundo en el que vives, y existe un acuerdo que puede romper con el establecido, que está dentro de ti, y de cada una de los seres humanos que existen, y éste, es el acuerdo que hacemos con nosotros mismos. Es aquello que dibuja en la oscuridad lo que la luz no dicta, nada más y nada menos que aquello que la imaginación cree. Nadie se mantiene a penas en esta realidad, nadie a penas se atreve a navegar en sus aguas, y en seguida acude a las zonas más transitadas, y llama a gritos a la puerta de la razón común, para que ésta se levante de la cama y le explique, que lo que creía que era un mounstruo, no es más que un abrigo puesto encima de la silla, y que con la oscuridad, se aparecía esa espantosa silueta.

Nadie a penas cree ya en la magia ni en los milagros, porque creemos que no existe nada más allá de la mente, ni de las ideas que los seres humanos crean con ella, y existe un mortal miedo a ver algo que nadie ve, y a no ser recreados ni aceptados por la mente de las demás personas...

A si que, lo que hacen para cambiar la realidad, es reunirse en multitudinarias reuniones y manifestaciones y repetir ideas que reflejan su deseo de libertad y magia, y limitan a la grandeza del ser humano, a la dependencia de acuerdos grupales, que, aún sabiendo que no cambian nada en sus vidas ni en la idea del mundo que tienen acordada, siguen haciendo, bajo la excusa de que por lo menos hacen algo, y que eso les vale para sentirse bien. Dicen que su causa es muy noble, que lo hacen por el mundo y por los demás, que no están siendo egoístas, y, yo sinceramente no encuentro otra palabra para quienes idolatran su ego, que es la imagen de sí mismos, al mirarse desde fuera y decir: No sirve para nada, a si que no lo hago por los demás, si no que lo hago por mi, porque a pesar de que no ayude en nada a nadie, me siento mejor conmigo mismo si mis miras son por un ideal bonito...

Pero, si recuperásemos el poder, el poder de crear tú, aquí y ahora tu realidad, entonces dejarías de depender de ella, y por consiguiente de todas aquellas personas que la hacen existir, y, si tú y yo pudiésemos hacer esto, entonces verías con tus propios ojos cómo se para y se detiene el mundo, y cómo somos nosotros quienes lo alimentamos hiendo de aquí para allá persiguiendo ideales falsos, y sería desde ese lugar en el que habitas, desde el que actuarías haciendo de tu mundo aquello que quieres que sea, y dando, en lugar de exigir tanto de a fuera. Y si todas las personas recuperasen éste poder, entonces sí cambiaría por lógica la dirección global de desprecio y destrucción por la que camina la humanidad conjunta.

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