martes, 22 de julio de 2014

EL PODER DE LA MUERTE

Viviendo como si se fuera a vivir por siempre,
desperdiciando la vida
con actos tímidos,
que aguardan a siempre a un mañana
que siempre es, en verdad,
desconocido.
Perdiendo el poder de la acción,
del hace sabiendo que quizás,
ésta sea su última acción sobre la tierra.

Así pasamos los días,
haciendo comentarios estúpidos,
haciendo de cada palabra algo saborío e insignificante,
mermado por la ilusión del futuro,
vacío de vida.

Y la muerte llega,
sin previo aviso,
tal y como llega siempre,
un día cualquiera,
uno más igual que todos
me dará alcance,
y en la evidencia quedarán
la falsedad de los mañanas.

¿Y para qué pensar en ello pues?
Si es algo inevitable, la muerte, ¿para qué tenerla presente?
Pues para dotar de nuestros días de un poder inigualable.

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