jueves, 31 de marzo de 2011

Cabeza de peonza.

Por fin llega mi momento,

los actores se apartan,

el guión parece silenciarse,

y durante unos segundos,

el teatro,

se mantiene en vilo esperando mi respuesta.

Toneladas de miradas aplastan mis pulmones,

las lágrimas y el sudor de mis compañeros me ahogan,

soy la cabeza de una peonza,

soy el tapón de una olla a presión,

soy... El enchufe de una montaña rusa,

soy un simple actor...

Y esto, no es más que una gran mentira.

Adiós.

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