jueves, 31 de marzo de 2011

Adán y Eva

La mujer teme su debilidad,
se arma con orgullo, con envidia y con astucia,
la mujer usa al hombre como herramienta.
El hombre, como hombre fuerte, acepta las labores, y cumple con la voluntad de la mujer.
Pero esta, al temer, trabaja a merced del miedo, y éste, es egoísta y caprichoso.
La mujer traiciona al hombre.

El hombre conoce la infidelidad, y desconfía de las palabras de la gente. El hombre desconocía esto, porque como guerrero, luchaba contra sus miedos, no era esclavo de nadie.

La mujer mordió la manzana, y se la dio a probar al hombre.

Pero ahora el hombre carece de voluntad, pues ve a esta trucada por los fantasmas de toda gente que le rodea. Ahora no sabe quien es quien, y tan sólo quiere deshacerse.

A veces condena a todo el mundo, tratando de cortar todas las cuerdas que lo mueven como marioneta. Pero aunque las voces de afuera callen, las de adentro no cesan. De modo que escribe sólo. Se retira, camina...

No hay comentarios:

Publicar un comentario