Que pena me da verte tan entregada a unos pocos segundos de admiración propia... La perfección dura sólo una milésima de segundo, y cuando esta pasa, todos los sueños vuelven a llamar a la puerta del día a día, esperando que te sacrifiques para dejar entrar su tenue y marchita brisa...
Tu habitación ocultaba en su oscuridad, el desorden y el desinterés que llevas en tu vida... Que pena...
Moras de porros de marihuana repartidos por toda la mesa, papeles de porros, porros y más porros que alimentan tu hambre de sentir... Un hambre, que sin darte cuenta, crece y crece alimentándose de toda tu vida como una garrapata.
Ahora que no comparto tu sfrimiento, entristezco al verte, de verdad, de corazón. Porque yo de verdad te quiero... Eso es algo que jamás se irá...
Como otras veces antes, escribo cerca de la ventana, sabiendo que tu duermes cerca, y que seguramente estés pensando en mí ahora mismo. Pero ahora no veo la tuya, y tu tampoco puedes venir a mi puerta a verme, ni coincidir conmigo en uno de los 3 restaurantes a los que siempre íbamos... Aquí, no creo que nos encontremos nunca más, porque en España no se comparten los taxis.
Ahora veo el tiempo pasar, y con el, como un tsunami, se lleva consigo hasta los más arraigados sentimientos. Pero queda en la memoria de mi corazón, el tuyo, tu mirada, tu alma, tus lágrimas, tus sueños, y, los míos también.
Ojalá pudieses ser feliz, feliz de verdad... Ojalá ver ilusión en tu vida, y no consumición. Ojalá que dedicases tus manos a escribir, y dejases de dejar que los porros se fumen tantos capítulos de tu vida. Porque es tu vida, no la suya, no la mía ni la de nadie... Es sólo la tuya.
Yo, pese a todos mis sueños, me he rendido a convencerte de lo que es la felicidad. Y es una batalla que siempre tengo perdida de antemano, porque, aunque crea en ella, no la he ganado yo todavía. Ojalá haberlo sido, porque te hubiera sacado de todo ese dolor que te consume. Ojalá tener esa luz para alejarte de todos tus miedos con sólo tocarme. Y, ahora si, te vuelvo a jurar, que por ti, por mi, y, por toda la gente que quiero, que voy a aceros muy felices. Voy a creer en mi de corazón, y veréis que lo mejor, está al alcance de tu mano, porque así es como veo yo, así es como te veo, y como te quiero. Tal y como eres, sin tener que hacer nada especial. Porque, yo se que tu eres una chica muy especial.
Y con eso me iré hasta que me muera.
Por mucho que nadie diga, nadie me va a quitar lo que he vivido contigo. Lo que tu y yo vivimos... Es sólo nuestro, por eso sólo tu entiendes bien todas estas palabras... Ni tan siquiera nosotros podemos ponerle palabras a todo lo que vivimos, y quizás sea por esto, por no encontrar eco en este mundo tan superficial, que ahora parece que nunca pasó nada, y que todo esto no es más que un vago recuerdo de un sueño de la noche anterior...
A quien le importa todo esto?? Yo no he encontrado a nadie que tenga suficiente corazón como para albergar esta historia, y supongo que tu tampoco.
Pero al contrario de lo que últimamente he oído sin parar, si existo aunque no salga en la televisión...
Existo, y todo aquello pasó aunque nadie lo vaya a escuchar jamás.
Nadie me dirá que es real y que no lo es. Porque cada uno es dueño de su propia mentira, y, ni quiero creer la mía, ni en la de nadie.
Voy a retirarme de esta vida en la que todo el mundo se pelea por nombrar las cosas. Porque no he visto ni ápice de felicidad en el control, ni alegría en el conocimiento. Voy a retirarme porque lo mire por donde lo mire, no le encuentro ningún sentido a la grandeza y a la garantía...
Porque lo más seguro de la vida, es que nada es seguro...
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