lunes, 1 de octubre de 2012

SUSTANCIALMENTE

Eso es, hablar de política, de la derecha, de la izquierda, del comunismo, de los anti disturbios, del hambre, de las guerras... Venga, ADELANTE! Hablar de las injusticias del mundo, de las enfermedades, de la muerte, del clima y del paraíso... Pero eso si, nunca, nunca jamás, hables de ti mismo. Por favor!! ¡no salgas! ¡no te conozcas!... No te expreses, no seas egoísta... Hay cosas más importantes siempre, cosas mil veces más grandes que tu, cosas tan grandes como el estado de la nación, como las rebeindicaciones sociales, los famosos, los estados de la nación, la pohesía... La verdad... Ahhh si... La verdad... La nueva era, las mujeres, la iluminación!!! Siempre, siempre hay cosas que mejorar, espacios que superar, siempre hay algo que puede ir a mejor... Siempre encuentras piedras ¿verdad? siempre hay juicios, deberes y críticas que tirar al momento presente, para hacerlo parecer insignificante, y que así no te merezca la pena ni mirarlo. Cualquier momento, este mismo instante en el que hablo, no te es más que un mero tránsito para ir a un lugar mejor... Pero dime de una vez!! A dónde vas??!! siempre de un lado para otro, sin darte cuenta de que ta has olvidado de donde venías ni a porqué?! Dime, que tiene ese lugar que, convierte a este, en algo tan estúpido, tan inútil, y con tan poca relevancia mundial... Que no merece la más mínima pausa ni contemplación. Ahora ve y habla de lo que quieras, ten toda la libertad de expresión que te apetezca, pero mientras la ejerces, consume. Vamos, culturízate para ser alguien! Aprende una carrera, elije quien quieres ser!! Porque ahora mismo, esta persona que me está escuchando, no es nadie. A quien le importa cómo sientas, si algo te parece correcto o no... ¿A quien le importan tus desamores, tus ilusiones, tus sueños o tus derrotas? ¿A quien le importa tu vida? Dime, ¿cuántas veces hablas de ella? ¿Qué protestas entonces en las calles, de que te quejas? ¿que es eso que ni tu mismo conoces que tanto quieres mejorar? ¿Cuál es tu vida? Aquí, y ahora, dime quien eres tu. No me digas tu ocupación, si eres desempleado o estudiante, si eres artista o eres acupuntor, no me importa tu papel, dime aquí, en carne y hueso ¡¡¡quien eres!!! Te dirán que protestes, que luches por tus derechos, por todo eso que te pertenece, porque estás amparado por la constitución, por los derechos humanos y por las leyes. Te dirán que el sistema te iguala, que tienes derecho a una viviendo digna, a opinar, a expresarte y a elegir democráticamente, porque, gracias a la suma de tantos, tu, eres alguien. Pero miro a mi alrededor y no veo a nadie... No, no veo a nadie... Estamos todos tan cegados por la vergüenza, tan refugiados en nuestras ropas y en nuestras casas, que las calles y el mundo se han convertido en un enemigo a conquistar con elegantes bestidos, buena planta y una presencia realmente encantadora y graciosa. El producto social, evolucionado de tantas y tantas guerras, da paso a una educación que ha sustituído al aprendizaje natural, y los modales, al respeto y a la sensibilidad que nos une no sólo entre personas del mismo idioma, si no con todos los seres humanos, animales y plantas que forman parte de la tierra. Nos aturden con el miedo y el temor a nuestras penas, nos separan de nosotros mismos, nos vuelven en nuestra propia contra, y nos dan en bandeja de plata, religiones y órdenes que suplantan el verdadero motivo de la existencia... El amor... Que tan sólo germina en tierras libres. Pero os miro ahora y siento este muro, esta falsa realidad que siempre nos separa, levanto la mirada y siento la vergüenza que siempre tuve al calor humano, al holor de la carne, a la realidad de mi propia piel... Levanto la mirada y siento esa parálisis... Pero no, por mucho que mire no veo el estado ni al PP ni a ningún magnate bancario o antidisturbio cuartando mi libertad; lo que veo es un miedo y una vergüenza, que nos esconde y nos separa del mundo, creando una pobreza personal y una infelicidad, que pone en contra a padres y a hijos, a mujeres y a hombres, y destruye los más grandes amores que existen, haciendo pensar al hombre, que su naturaleza es mala y degenrativa... Veo un vacío tan grande en vuestras miradas, que tan sólo el adormecimiento rutinario y el consumir más de lo que uno puede procesar, puede anestesiar tal pobreza humana... Y veo como este momento, tan simple y llano como este lugar, tiene una repercusión mundial. Porque si tu no eres feliz, no tienes lo que necesitas, y si consumes más de lo que necesitas, simplemente, se lo quitas a otros... Veo el engaño, veo el castigo y veo la vergüenza y el miedo campar entre nosotros, limitando este momento a hacer lo que se debe, sin llamar más la atención de la cuenta, empujándonos a ser ovedientes y permanecer sentaditos esperando vuestro turno para hablar, con la única libertad de levantarte y tomarte una copa sin hacer demasiado ruído; para así pasar desapercibidos, volver a casa y que este día no sea nada importante. Cierro los ojos y veo tantos y tantos días tan poco importantes en mi vida, que me pregunto en este mismo instante que pinto yo aquí respirando y viviendo... Y cuando los abro, veo delante de mi el verdadero enemigo. La vergüenza de mi mismo. No soy malo, no soy feo, no estoy mal hecho, no necesito estas ropas, ni educación ni permisos. Soy humano, igual que tu, y mi intimidad ya no es íntima. Si nunca rompo el miedo, si nunca digo lo que pienso... Si nunca aparezco ni nunca soy, entonces, ¿para que vivo?

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