domingo, 7 de octubre de 2012
EL FIN DE LOS TIEMPOS
Y se dibuja la vida, más allá de las fronteras del conocimiento...
Ahí arriba, lejos, perdido en lo más lejano del universo,
enrevesado en lo más profundo de una partícula atómica;
escondida... Se haya la verdad. En el lugar más seguro... En único, cómo no... Que existe... Aquí, ahora.
Y cabe pensar entonces, si es ella, o somos nosotros los que nos ocultamos. Y es que la verdad tiene vida propia, ella dice a cada quien lo que es, pero nosotros aunque queramos, no somos ella...
Entenderás la vida, si los brazos un día se te extienden más allá de tu cuerpo, y abrazan el cosmos en todo su esplendor, en una infinita ramificación, que allá donde toque, recoge vida y amor.
Entenderás la vida, cuando abandones el conocido hogar del conocimiento, y te entregues al apasionante viaje que es este momento.
Entregarse a los planos de la imaginación y del sueño, hasta el punto de que ésta cobre el realismo que tiene el día... Caer en la inmensa e infinita locura del subconsciente, y navegar a través de sus galaxias, para así poder tocarlas con tus propias manos, y conocer, si es posible, todos los rincones que habitan dentro de uno mismo... Esto, señores, y no otra cosa, es amarse.
No existe más que alegría en el misterio, y ganas de un nuevo día en la oscuridad.
No temas si te dijeron que aquel vacío era origen de conflicto y guerras, y que debías de aprender normas cínicas de conducta y religión. El único mal que existe, es no entender a la vida como propia, y al misterio como un viaje lleno de vida en sí mismo.
Cuando se abandona al científico, al descorazonado intelectual, y al que desea convertir toda magia en escepticismo, para así apoderarse y juzgar la vida, entonces, uno se convierte en viajero...
La vida siempre se muestra ante quien le deja mostrarse, de la misma forma que un niño se abre a ti en cuanto no lo juzgas...
De la misma forma en que los animales se dejan ver cuando los turistas no intervienen en sus vidas.
Entiende pues, intelectual, científico y hombre de conocimiento, que la vida no es inerte. Que la vida es materia viva en sí misma, y ha de ser tratada de la misma forma en que quisieses que te tratasen a ti.
Entiende pues, que no vas a aprender nada de ella al matarla para su posterior disección y análisis. Porque la vida sigue mientras tu escribes, porque la vida es un motivo, y este, es quien empuja a una célula a evolucionar, a crearse pulmones, brazos y piernas, dedos y ojos, penes y tetas...
Entiende, que ningún motivo vas jamás a comprender, si en lugar de observar vas a la caza furtiva, e interrumpes el curso del río, para comprender su sentido y dirección en la tierra. ¿Es que no lo ves? La vida es constante movimiento... Si deseas conocerla, siéntate a escuchar.
Entiende de una vez, que nunca hallarás la respuesta que buscas, hasta que no comprendas la naturaleza de tus preguntas... El amor... Porque de nada te sirve ningún credo, ni ciencia, ni religión, si todo cuanto te rodea está vacío de vida...
Porque de nada te sirve nada, si allí donde estés, te sientes sólo en el vacío y vasto universo...
De modo que no temas y vuela, envuélvete de inconsciente y olvida cuanto sabes. El universo no puede estudiarse en una sola vida, pero si puede conocerse en esta... No pierdas el tiempo en los márgenes establecidos, porque cuando estés a punto de salirte de este, llamado vida, añorarás no haber vivido así durante toda ella.
No pierdas el tiempo pensando en un concepto tan abstracto como el tiempo, porque para cuando despiertes, verás que éste no es más que un concepto que acompaña a un plano intelectualmente creado, llamado espacio. Nada de lo que conoces es verdad rotunda, ya que antes de que fuera descubierto, era... Y será.
Ahora estás a tiempo de ser...
Ahora estás a tiempo...
Del fin de los tiempos...
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