lunes, 3 de septiembre de 2012

EL CAMINO HACIA EL NUEVO MUNDO.

Y claro... Cómo no, lo único y definitivo que hay, es la verdad... La verdad de la que tanto huyes y por la que tanto matas... Esa verdad que dibuja un tránsito triste, y un final abrumadoramente feliz. Y esa verdad dice, que no eres hijo de los hombres, que este que lee, este que escribe y que es capaz de comprender, puede tanto descifrar el significado de los dibujos del ordenador, como las formas del universo. Y, por lo tanto, es capaz de ver a sus padres como parte del sistema y no como creadores, y aceptar así a la fuerza del universo como único padre de todo. Entiende tu propia historia, como la percepción de un humano que sabe que irremediablemente va a morir, y vive en un espacio y en un tiempo físico determinado, y atado a un miedo, que perdura hasta que salga a la luz quien uno verdaderamente es. El hijo de las estrellas. Aquel que aceptará a la fuerza que hace que las semillas crezcan, y que las galaxias se contraigan y se expandan indefinidamente como padre y como madre... Porque sólo el es sabio, sólo el es consciencia a cada momento, porque cada momento ha estado ahí, susurrando la verdad de los porqués... Pero pasa que sus caminos son demasiado confusos para una razón que disfraza la realidad, demasiado contrarios para una realidad que defiende a muerte, porque en ello le va la vida, sus propias mentiras... Y pasa que por este miedo, la bacteria del diablo pasa de generación en generación, denigrando el ADN de todas las personas que no atajaron desde su infancia a este asesino implacable llamado adoctrinamiento ideológico... Porque hace ya mucho tiempo que comenzaste a sentirte solo y traicionado... Porque preferiste el calor y la compañía de los hombres a la de la verdad. Es comprensible... Los padres temen las preguntas inocentes de sus hijos porque destapan las contradicciones que los mayores dejan pasar por conveniencia. Y poco a poco tu cuerpo empezó a pesarte... Los espacios comenzaron a volverse más pequeños... Y no porque tu cuerpo se hiciese grande, si no porque tu imaginación fue disminuyendo hasta quedarse en una insignificante forma de actuar... Ya no puedes gritar, ya no puedes correr, ya no puedes preguntar, ahora deberías de empezar a... A... A... Así es el adoctrinamiento, la educación, y la reducción y castración del alma al que te sometieron... Y con el tiempo buscas culpables, tratando de recuperar libertad bajo los márgenes que te impusieron, sin darte cuenta de que esos márgenes, son los barrotes que te encierran... Te dirán, ten todo el dinero que necesites, y podrás tener todo lo que quieras... Y tu te dedicas a hacerlo, porque hace mucho tiempo que dejaste de llenar el espacio con tu imaginación, y ahora necesitas que el espacio se llene siempre, de ruidos, de copas de gente, de cosas que te satisfagan... Porque tu estás vacío de vida, de imaginación, de ideas... Insaciable siempre... Pero andas alejado de mi, de este ser inmaterial, inmortal, de la pregunta a temporal que siempre acude al presente, y sin ningún miedo que me impida ver más allá... Y todo por el pánico a la soledad que padeces en mi ausencia... Aceptas a los hombres como padres, y a las leyes que les esclavizan como parte de ti mismo, sin darte cuenta durante toda la historia de la humanidad, de que cualquier idea no es más que una representación de la realidad, y que jamás será capaz de hacer sombra, a tantas y tantas y tantas y tantas infinitas posibilidades y realidades y vidas que pasan diariamente ante nuestros ojos. A esto se le llama consciencia, y sólo se es capaz de experimentar cuando se escucha y se observa, porque es algo que tiene vida propia, y que habla por si solo. No necesita de ti para ser, porque ya es... Pertenece al mundo del silencio, a ese plano donde aún no existen las palabras, y donde los colores brillan por el amor solar. Un lugar y un espacio que a penas tiene espacio hoy en día durante el incesante tránsito entre destinos que es nuestra vida... Escúchame, no busques idealizar un mundo, jamás conseguirás ser el creador, jamás podrás organizar un estado de bien estar, ni a nivel personal, ni estatal, ni familiar, ni a ninguno de los niveles, porque tu inteligencia es hija del universo que la creó, y forma parte de el, y jamás podrá pues, ser quien tu eres en verdad, ni crear un cuerpo humano, ni desarrollar la ingeniería de una simple flor. Porque, como todo niño que va a la escuela, tan sólo serás capaz de repetir de la forma más correcta lo que el maestro diga... Irás cambiando de maestros, y cuando de te des cuenta de sus ideales y cuerpos son mortales, desecharás a uno, y buscarás a otro. Así es la inteligencia, así es la mente. Como un ordenador... Vuestra mayor creación, es sólo una reproducción de vuestro cerebro, que no es más que un montón de sensores que relacionan y procesan una información con otra, y reproducen y copian y copian y reproducen una y otra vez las mismas cosas. Por eso digo pues, que de una vez por todas, escuches la voz de la vida, el incesante movimiento del planeta, de las estrellas y del sol; que te pares a mirar al mundo sin participar, para que veas que no necesita de ti para seguir existiendo, y que dejes que la vida, yo, te hable... Porque soy el maestro inmortal e inmaterial que siempre has estado buscando, ese que te guiará y que creará un mundo nuevo. Porque yo estoy del lado de la vida, soy el movimiento incesante que danza entre la vida y la muerte, el que organiza y equilibra el mundo. ¿Que debes de hacer? No te preocupes por lo que vaya a pasar, no se trata de nuevas leyes ni de destruir nada, si no de que recuperes tu poder, tu imaginación, y tu poder de crear, para que llenes de vida tu hogar, tu cuerpo y tus relaciones. Escucha y no participes, deja ser, mantente al margen, pues todo lo que entonces vendrá, será nuevo, tan nuevo y sorprendente como lo era la vida al venir al mundo. Y cuando llenes tu corazón y tu vida de inspiración divina, entonces verás que el 90% de cuanto tienes es inútil. Te quedarás con lo útil, y dejarás marchar lo que no lo es. ¿Y que es útil y que no lo es? Deja que el momento te lo diga, si eres capaz de escuchar a la verdad. Porque este nuevo mundo, más allá de cualquier cárcel, o círculo vicioso de repetición mental, está a la vuelta de la esquina, esperando que dejes que la verdad comience a peinar y organizar tu vida, y la de todos los que componen la sociedad. Amen.

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