lunes, 13 de junio de 2011

Se sabe como se empieza, pero nunca como se acaba. jajaja

Si al ser hipnotizado, y entrar al subconsciente, puede uno acceder a una memoria sensorial, que es capaz de recordar a la perfección la estancia en el útero materno, significa, que tenemos un consciente, o una memoria selectiva, que recuerda únicamente, lo que le conviene en cada momento. Tenemos en el interior de nuestro ser, la mayor biblioteca sensitiva jamás imaginada, y nosotros somos el hombrecillo que va con una escalera buscando y usando la información que quiere en cada momento.

A partir de esta ley universal del consciente y el subconsciente, se me ocurren varias teorías por las cuales, he llegado a la conclusión, que se aprende más encerrado en una cueva, que hiendo a las mejores universidades. Es decir, que es más sabio un chamán que jamás ha conocido la civilización, que un catedrático de universidad. De hecho, la física cuántica desarrollada como culmen de la tecnología, ha llegado a las mismas conclusiones que las antiguas religiones Budistas de hace 4000 años...

Me baso, en que, si tenemos este gran conociemiento registrado en cada célula de nuestro cuerpo, y podemos acceder a toda la información que nos compone genéticamente, mediante la expansión e interiorización del consciente, el camino de toda evolución, es el reencuentro con la naturaleza misma de lo que somos... ¿No es esta la pregunta que todo ser humano se hace? ¿Que somos, a donde vamos, de donde venimos?...
¿Quienes somos? Somos lo que somos, somos nuestra historia, no nuestros deseos ni nuestras pajas mentales ni excusas, somos esa memoria inconsciente, esa conciencia, ese pepito grillo del que huimos sin parar a base de consumir y consumir, y llenarnos los oidos de ruidos, y de sentimientos por el coño. Nos tememos, y tememos nuestra libertad y nuestro gran poder, ya que el conocimiento, es poder, y los cimientos del poder, requieren una voluntad y un valor férreos. Y quien los tiene?? si consideramos evolución y desarrollo, a tener todo al alcance de la mano, con tan sólo mover un dedo? ¿Cuánto valor requiere para un hombre, el apretar un botón, y devastar iroshma y nagasaki? Nada, porque no está psicológica, ni anímica, ni personalmente preparado, ni EVOLUCIONADO, para ser consecuente con sus actos, y ver a tantas familias desoladas, vísceras por el suelo, y cadáveres y cadáveres. Estamos llenos de miedo, y vemos al que más se esconde de ellos, como el más fuerte. Porque nos escondemos tras los botones de unas máquinas que viven y lo hacen todo por nosotros. Todo acto de malicia, se debe al sentimiento desolador de soledad, que produce la pérdida y distanciamiento de la vida, de la verdad, y lo que somos. Que no es más que parte de un organismo universal, que como cualquier víscera, o célula de nuestro cuerpo, se nutre de todas las demás, y no tiene sentido sin todas las demás individualidades, que, por consiguiente, tampoco tendrían sentido sin la nuestra.

El primer mundo, es la cosa más asquerosa de la evolución humana. Hasta tal punto ha llegado la degeneración y la deshumanización, que a las buenas personas, se las cataloga también como: "Muy humanas". Y a la gente que es distinta, y que no comparte esta irracionalidad que su misma lengua delata, se les llama inadaptados, raros y tontos... Los habitantes del maravilloso e idílico primer mundo, son los primeros en cargarse el mundo, y quejarse siempre de el. Son una gente chichosa, de cuerpos maltrechos y flácidos, que no sirven más que para transportar sus manipuladas mentes de una secta a otra. Son una gente que se pasa el día contemplando y escuchando y repitiendo el sermón de un Dios, que ha invadido hasta los hogares, adueñándose de todos los muebles y de sus habitantes. Los cuales se consideran librados de la lacra del extremismo ideológico del catolicismo, y demás religiones, y no conocen ni a sus propios dioses. Hablo del televisor. Que en su trono alzado, resuena y retumba todo el escenario, mientras sus gentes, le escuchan sin parar. Esto es vida, dicen algunos... Y todo, mientras su "amor de la vida", hijos y demás historias, están sentados alrededor sin dirigirse la palabra, ni expresarse a la cara, las cosas que se dedican a escribir, o a... o, a... Desahogar reformando el orgullo maltrecho y tocado jodiéndole la vida a alguien, y sintiéndose superiores.

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