El aprendizaje, es sinónimo de madurar, madurar, es sinónimo de independencia, independencia, es sinónimo de libertad, y libertad, es la esencia de la creación, ya que la creación, y la creatividad, nacen de lo no creado, de la nada, del punto 0. Y esto es el big ban.
Nadie pues, puede ni debe decirte qué camino has de seguir para llegar a una meta. Porque de esta manera, jamás seguirías tus pasos, y de no encontrarlos, nunca serías tu mismo, y de no serlo, ¿de que sirve llegar a una meta si no eres tu el que la disfruta?
El verdadero maestro, es aquel que ayuda a su discípulo, a quitar todas las zarzas de miedos y vergüenzas, que te impiden ver lo que realmente quieres.
Muchos tratarán de convencerte, de aconsejarte y construirte, porque es gente que tampoco ve más allá de sus miedos, y necesita un compañero de viaje en la oscuridad de su camino.
Porque todo ser humano, extraña que se le considere como un originador de su propia vida, y no como un reproductor convencional al servicio de la estética ocasional de la época en la que trabaja.
Los nuevos Dioses, miden el grado de profesionalidad por la sumisa aceptación de la imposición, aunque el coste de ésta, sea la renuncia a su más auténtico deseo creador.
¿Cómo se sabe quien es un verdadero maestro, y quien un ladrón de almas? Cuando el predicador, es ejemplo de lo que predica, lo será.
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