Gracias por llegar tarde. Así abriste una brecha en la tela que adormece en ideas mi vida.
Gracias por el susto, gracias por retrasarme, y por llenar de trabas a mi ambición. Así me descubro como hombre irrelevante, así, de un chispazo, derramas por los suelos toda la importancia con la que cargo.
Gracias por la traición, bendita haya sido la traición y la mentira. Gracias a todos sus mensajeros por revelarme el misterio de la eterna duda. Gracias por enseñarme la fragilidad y el absurdo de las certezas.
Gracias, eternamente gracias por la desesperación. Con toda la fuerza de mi corazón abrazo a tus cómplices, pues son la semilla del disfrute. Que nada vale para nada, que se es uno con la tierra, que sembrar es al mismo tiempo recoger.
Gracias por la madurez y por el peso de la culpa, qué tan valioso bagaje, qué rico alimento para el perdón. Gracias al insoportable dolor de tenerte tan a dentro, pues no me dejaste otro recurso que romper el juicio, y admirar la belleza y la fragilidad que lo subyace a todo.
Gracias calamidad, por el gran amor que te empuja a sacrificarte. Yo nunca he tenido tal valor, siempre trato de caer bien...
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