Caminar con las piernas de uno y al paso, recorrer tu mundo y al llegar, ver que el destino es un tránsito más. Nada que preparar, nada que excluir y nada por rescatar. Nada se pierde, nada por ganar, nada empieza y nada acaba, cuando se es peregrino se anda por andar.
Uno con la tierra es equilibrio, sin bastón que empuje el peso, sin promesas que sostengan el camino. Que no existe techo ni me debo a ningún principio, que sólo ante el perpetuo silencio escucho mi eco, que sólo el vacío trae consigo la consciencia y el despertar.
Camina sin destino, caminante, sin destino no existe la pérdida. Aquí estás y más que nadie tú lo sabes, que no existe en verdad otro lugar.
Que se entierren otros, en los profundos pasos de la mentira y la promesa y que en ella juzguen y te llamen loco. Tú camina, por caminar, pues así el principio, es también final.
Que se entierren otros, en los profundos pasos de la mentira y la promesa y que en ella juzguen y te llamen loco. Tú camina, por caminar, pues así el principio, es también final.
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