martes, 29 de abril de 2014
SIN DESTINO ATINO, NO A TÍ, SI NO A MÍ MISMO.
Sin destino camino, no como hace el peregrino, ni como hace el turista, ni como hace el que encierra sus pasos en la seguridad de un programado camino.
Porque yo busco toparme con algo más grande que yo, algo que esté fuera de mis márgenes y que en definitiva, rompa mi puta razón. Y si en el trayecto me jodo pues a ello me expongo, porque a mí no me vale en esta mi vida con entretenerme y pasarlo "bien". No me vale estar "bien"... Bien es correcto y no estoy aquí para ir pasando de cursos satisfactoriamente. Prefiero pasarlo mal, prefiero experimentaaaarlo...
Pero tengo pretensión por por llegar a una relación idílica... Por llegar a ser... Tengo aspiraciones que me aspiran de lo que realmente está pasando, y pretensiones que me mantienen tenso antes de que nada pase, y que encierran al universo entero de posibilidades en una sola y raquítica idea estúpida de lo que creo que quiero. Y no me entrego al camino que marque cada paso que en la incertidumbre dé, porque me fío más de mí mismo que del misterio insondable que es vivir. Y me empeño en recrear mierda de la que ya estoy harto, en pretender ideas de mierda que me canso ya de pensarlas, porque sé que alcanzarlas no me vale de nada... Y todas estas putas memeces, me merecen mi más sincero desprecio.
Y ya no pretendo ni puedo querer otro camino que no sea el que no conozco... Porque ya perdí la ilusión de perseguir ilusiones, porque ya llegué a ellas y cuando quise pisar, caí tan bajo como creí haber subido. Y ya no soy de fiar, y ya no tengo nada. Y ya sólo me llama lo que hay ahí afuera, en la oscuridad, en el vértigo y en el miedo que despierta mi alma, para mantenerla así en el vertiginoso e interminable descenso que es la vida y la muerte.
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