jueves, 14 de febrero de 2013

UNA MIRADA HACIA EL FRENTE

¿Hacia donde mira mi vida? A veces he parado mi rutina con la enfermedad, para así poder echar un vistazo al frente. Porque siempre he sabido de la esclavitud del hombre, porque siempre ha superado su sufrimiento a mi miedo y egoísmo, y porque yo no olvido la libertad que sentí antes de que los mayores me enseñasen las leyes de la infelicidad. Recuerdo cómo las normas y los horarios se apoderaron poco a poco de los días, y cómo con el paso de las estaciones, éstos, se volvían cada vez más cortos y más lejanos. Recuerdo como el espacio comenzó a hacerse cada vez más pequeño, y cómo el inmenso universo de mundos posibles para la imaginación, se iba clasificando cada vez más, hasta reducirse en un pequeño espacio en el que jugar al fútbol, dormir, estudiar, comer... Recuerdo y miro, y veo cómo aquellos mayores y "conocedores" de lo que es la vida, que cuando llegaban no hacían más que apagarla y silenciarla, hablan ahora y dicen que el ser humano es cruel por naturaleza, y que necesita del conocimiento, de las normas y de las estructuras para hacer que el niño viva bajo unos límites, que le priven del mal. Aquellos niños, sin juicio ni experiencia, no eran si no espejos de aquello que veían, y des previstos del ingenio que requiere la hipocresía, actuaban de forma egoísta, para así ganarse la atención de sus padres; los cuales, ensimismados en sí mismos, tan sólo eran capaces de valorar al niño que más se asimilase a su jaleo mental. Ahora se escucha en internet a grandes conocedores de la vida, gente llenas de información que venden la receta de la felicidad con estructuras saludables para el cuerpo, la mente y el alma. Hay gurús también de la economía y del éxito, del desarrollo personal y social, y de cómo perder la vergüenza y demás historias... Pero claro, lógica, y no paradógicamente, las mismas personas que nos arrebataron la libertad cuando éramos niños, ahora tratan de vendérnosla.
Pero nadie se para a mirar al frente, nadie ya levanta la mirada para ver hacia dónde le dirigen sus pasos. La humanidad, es algo parecido a un tren desbocado, que corre a una velocidad vertiginosa directo hacia el vacío, y tripulado por mentes capaces de crear la ingeniería de un cohete con destino a Marte. La humanidad, es algo parecido a un matadero de vacas, que consumen pasto de un lado a otro, cegados por satisfacer sus necesidades, sin pararse a pensar a quien beneficia pasarse el día metidos en cajas herméticas con comida asegurada. La humanidad es inteligente, tan inteligente, que no necesita que un perro ovejero esté ahí para mantenerlos en orden, basta con implantarles un juicio de valores, para que, incluso entre amigos, se vigilen los unos a los otros para que siempre hablen y se mantengan bajo un orden estipulado. El más "maduro" es aquel que más recuerda a los mayores que antaño mataban la imaginación, y el temor otorga poder, estructura y control en todos los rincones del mundo. Pero el universo no funciona bajo este sistema piramidal, y quien afirme lo contrario es un esclavo cegado por el poder de la aceptación de aquellos a quien teme. El universo, la tierra, la selva, tu cuerpo, funciona mediante una simbiosis. Un intercambio fluido y constantemente transformado de energía mediante la respiración y el alimento. La ley del universo es que todo es de todos y nada es de nadie, ya que todos somos uno, y no hay líneas divisorias, ni tan siquiera entre tu piel y el aire que te rodea. La ley del universo dice que por muy alto que vayas en el espacio, por mucho que te adentres en el universo, encontrarás exactamente la misma estructura que compone la estructura atómica de una mota de polvo. La ley del universo dice que de que sirve ir más allá o más acá, si vayas donde vayas, estarás siempre en el mismo sitio... ¿Que dice la ley del universo? Que todo lo que existe, es ahora. ¿Que nos enseñaron de la materia? Que es energía. ¿Y que nos dijeron de la energía? Que ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Si somos energía, ¿no admite la ciencia la inmortalidad? Y si existe la inmortalidad, ¿Porqué no es la moralidad la que dirije el mundo, que, como fruto de la libertad ante la pérdida del miedo, libraría a la humanidad de la esclavitud? ¿y cómo es que en lugar de imperar esta ley en la vida, que es conocida tanto en el mundo de la religión, como en la ciencia, impera una mentalidad de miedo al vacío de la muerte, y su consiguiente egoísmo, soledad y pérdida del sentido de su existencia? No puede haber vida si no es cíclica, nada puede existir si no coexiste. La cadena alimenticia no acaba en el hombre, si no que se alinea con otras especies de otros planetas. La tierra yace en el inmenso océano del espacio, y por sus aguas siempre han existido todo tipo de especies. El ser humano es sembrado y cebado como el ganado para beneficio de especies extraterrestres. Seguramente pienses que es estúpido y ridículo. Lo más probable es que venga tu estructura aprendida por los profesores y perros ovejeros para aplastar esta idea de la forma más indiferente posible. Pero estarás haciendo lo mismo que tantos y tantos hicieron durante toda la historia con cada idea revolucionaria que con los años cambió el mundo. Hago un llamamiento a tu mente racional con la última parte de este escrito, y la apunto directamente a tu corazón, que es la primera parte del mismo. Y te lanzo la pregunta: ¿Cómo es posible que inteligencias capaces de crear tecnología tan avanzada como la nuestra, no sea capaz de vivir armónicamente con su planeta ni con los de su especie? ¿Cómo es posible que desde pequeños se oriente toda su imaginación y potencial creador hacia tareas que nada tienen que ver con su propia felicidad ni beneficio? ¿Porqué? ¿A quién beneficia? ¿Que beneficio sacarían las vacas si se vieran a sí mismas y entre ellas como consumidoras y se preguntasen cual es su oficio, y se midieran por la cantidad de leche y de carne que son capaces de producir? No hay más que hacer una cura de humildad para vernos desde fuera como especie, y preguntarnos, ¿Por qué?!! La infelicidad es la pérdida de sentido, y esa pérdida de sentido es la soledad. Nos han educado desde que nacimos para ser esclavos, funcionarios de un sistema que a nadie más que a quien nos consume satisface, porque está cadente de sentido en si mismo, y sobrevive bajo el himen del miedo al que dirán. Pensar por uno mismo, soñar, imaginar y compartir, es penetrarlo, y aquel que lo rompa... Disfrutará del placer del sentido de ser humano...

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