Me sobra la mochila, el peso del temor a la incertidumbre. Me pesa corresponder a tu mundo, porque tu mundo no me entiende. Sólo me da un pequeño espacio de tranquilidad si yo le correspondo con mi aceptación y dedicación. Pero cada vez es más exigente, nunca parece estar satisfecho...
Mama nunca está contenta, mamá siempre tiene deberes, obligaciones que cumplir, para que la maldición no caiga sobre ella. Mamá está sometida al yugo, y tal es su temor, que pese al sobrehumano amor que siente por sus hijos, les somete a ellos también.
Pero Alvaro es valiente, Alvaro es fuerte, y el no teme al yugo, ni al castigo. El ha venido aquí para librar a la gente de la esclavitud.
Porque el tiene un motivo, y no está perdido. Porque el no entiende esta vida como una maldita coincidencia, perdida de toda conexión y lógica temporal y existencial, y no cree en una vida sin libertad y felicidad. El ha venido aquí para reinar su propio cuerpo, no para esconderse. El ha venido aquí para actuar por el placer de ser, y no por el miedo a dejar de serlo. Nadie me hace aparecer, ni me hace desaparecer. Nadie. El ridículo social es un himen, que con gusto atravesaré con el más placentero de mis instintos, el de crear...
Porque el dolor no es mío, si no tuyo. Y cuando lo rompa, quedarás eternamente agradecida, pudorosa, temerosa y virgen sociedad, de ser inundada de tal realismo y experiencia natural. Me correré de gusto en tus entrañas, y enjendraré el fruto de mi naturaleza. El curso del tiempo, hará que esa semilla, tan dimuta, cree poco a poco una revolución mundial tan grande, que sea capáz de dar vida, a un ser totalmente puro y nuevo. Si, así lo haré, monja descabellada, estricta, pudorosa, cerrada y fea que eres ciudad de madrid. Te follaré hasta que floten tus complejos en un abrazo húmedo y animal, en el que sientas que puedes flotar a pierna suelta, porque la creación misma y tu fe, son tu cuerpo, tu mente y tu flor.
Echa tu aliento humano sobre mi cara, fornica en el altar de tus dioses. Encarna la virgen en tu piel, y que el mundo se haga del revés. Date aquello que el cuerpo y el espíritu te pidan hacer, y no te aferres a nada. Deja que el agua fluya, que venga y que se valla, porque eres un ciclo sin fin, y cuanto más entregues al océano, más aguas nuevas lloverán sobre ti. Déjame penetarte e irme antes que despiertes. Déjame, porque haré lo que me salga del los cojones, y será mejor que me entregues mi libertad, antes de que sufras por ella.
Tu siempre pediste de mi obediencia, aceptación, sumisión... Me ofreciste porciones de aquello que me quitabas, y me ofreces la totalidad de todas ellas, si logro ser un perfecto modelo que esperas de mi, una máquina perfecta, y por ello, recuperaré todas las riquezas que un día me quitaste.
Me decías, no se puede hacer esto, no se puede hacer lo otro, esto está mal, tu no puedes ser así, has de asá, tienes que comportarte, madurar, la vida es esto, la vida es lo otro, ven aquí, obedece... Has de has de... Niño ven aquí... Aquí no se grita... Eso es feo, se hace en privado...
Diseccionastes mi libertad, me la arrebataste, ¿y ahora me dices que tengo que conquistarte con tus reglas para que me la devuelvas? No voy a obedecer a la obediencia, no voy a cumplir con lo que debo de haer, tus márgenes y tus tentáculos ya casi invaden cada rincón de mi vida. No voy a batallarte sólo los domingos saliendo a la calle, voy a batallarte en cada deber, a revelarme ante cada uno de tus dictámines. Porque todo aquello que no es voluntarioso ni es movido por una motivación del corazón, es inhumano, y está condenado a la servidumbre y la infelicidad. Cómeme la polla. Contradigo al contradicho, y apollo el dicho frente a lo que digo, vierto y la vez doy la vuelta al folio e invierto de nuevo para volver a invertir en un ciclo sin fin que sale de la polla. Corrijo y decorrijo mis faltas de ortografía, porque la ortografía corrije y encauza mis palabras. Desobedezco, al cura, al indigente, al padre, a la madre, al consejo de un hermano, de un amigo, a las palabras de un hombre exitoso, y de un hermitaño, de un Dios y de un sabio. Desobedezco y contradigo, porque no encuentro si no lo vivo y si no lo siento.
La libertad no conoce fronteras, tampoco es presa de aquello que contradice al huír, huye de la misma contradicción, contradiciendo a aquel que me come la polla.
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