lunes, 10 de octubre de 2011

Destronando reyes jajaja

Todos tenemos referentes, Dioses con los que medirnos, a nosotros y, por consiguiente, a los demás. Así juzgamos.

Hacemos sacrificios en pos de una imagen, una deidad, un Dios...

Estos son nuestros puntos débiles, la yaga de cada uno, nuestro tendón de aquiles.

Algunos, orgullosos de satisfacerle, y de ser "perfectitos", hablan y castigan en pos de su Deidad, éstos son los que más juzgan, son soldados, guerreros al servicio de su doctrina.

Otros son sumisos, y obedecen por miedo y por verse incapaces de satisfacer las exigencias de su credo, obedecen con la cabeza gacha, aceptando el martirio que merecen...

También los hay esclavos, que luchan por su liberación.

Pero todos y cada uno de ellos, consideran que su dogma está por encima de ellos.

Este Dios, o referente, suele ser herencia de sus padres. Se heredan Dioses. Dioses que componen un completo árbol genealógico.

El problema, es que Dios está en ti, Dios es lo no creado, es la creación misma, la creatividad, la imaginación, y tener un referente o una medida, es limitarla.
Es hacer estatua y figura a las manos que lo crean. No se puede hacer imagen de Dios, porque todo es imagen de el, ya que todo sale de la imaginación, esté limitada o no. Libérate de tus referentes, no te han traído más que desesperación, y un falso Ego. Dios jamás te amó, el amor no tiene fronteras ni condiciones. Date lo que nadie te ha dado.

Amate.

Ten fe en ti mismo, en tus sueños, sueña con todo el poder y la libertad que puedas, porque ahí no puede entrar nadie. Ni por medio del miedo, ni del dolor ni del amor ni nada. Aquí entra la fuerza de voluntad, que se desarrolla por el camino. Conviértete en tu imaginación, y verás como el mundo se hace a tus pies.

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