martes, 20 de septiembre de 2011

Déjame en paz.

Soy un caminante, un viajero. Mi espíritu es del aire, mi alma es libre, y busca encontrarse en este mundo.

No estoy echo para lo echo.
No estoy aquí para nadie.

Esta es mi vida, y quiero vivirla con los dictámenes de mi corazón.
El que me ame, que me ame como se ama a una selva, y no como a una flor que se arrebata a la naturaleza.
El que me quiera, que aprenda a querer mi alma y no su soledad.

No soy responsable de nadie.
Entrego mi cuerpo a los designios de mi destino,
tan incomprensible para mi,
como cercano a mi corazón.

Si la felicidad es algo inexplicable,
por favor, no me pidas que te explique el porqué de mis actos.
Y si mis actos me hacen libre,
por favor, libérate tu de lo aceptable.

Yo no deseo nada de esto,
jamás sentí ninguna de estas leyes,
mi mundo está más allá,
he de marchar.

Si así lo deseas, piensa en mi.
Pero de tu forma de sentirme, no me hago responsable.
Recuérdame mejor en cada gota que se lleva el viento,
porque yo pertenezco a esta tierra,
y aunque muera,
mi alma seguirá mi senda.

Los designios del destino,
nada cambian mi camino,
si no hay principio ni hay final,
todos formamos parte del mismo ciclo.

Nada cambia si me entiendes o no,
mi mundo no es el tuyo,
mi mundo está en algún lugar,
entre este, y el otro.
Déjame en paz.

FDO: Lobo solitario.

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