lunes, 15 de agosto de 2011

LA FE REGRESA A CASA.

Pues por supuesto que no me tiran los piés, si es que estoy en tierra de nadie... Me he metido en un mundo sin sentido, en lugares sin sentido, y buscando encontrarme allí donde nada tengo si no aparentar... Estoy perdido en una isla de palabras sin sentido, de metas que no me llevan ni a la vuelta de la esquina... Me he vendido por los valores del hombre occidental, por pensar mal de mi inconformidad, porque desgraciadamente, he nacido en occidente.

Me gusta la selva, el olor de fuego y de la naturaleza, de los árboles... Me gusta el salvaje equilibrio de todo, y la libertad y la fuerza con la que crecen sus árboles. Me gustaría medirme con la vida y con la muerte, y no por intereses superficiales. Me gustaría correr al 100% y dar la talla huyendo de un jaguar. Y ser uno con la naturaleza, para así camuflarme entre sus sonidos, olores y colores, y cazar alguna presa con mis propias manos. Me gustaría arrancarla el cuello con mis dientes, desplumarla, y comérmela sin tapujos, sin límites, desnudo encima de un tronco a cuatro patas y gritar con todas mis fuerzas sin que a nadie más que a las consecuencias le importe.
Me gustaría ser quien soy en todo mi pequeña grandeza, y sentirme tan insignificante estando tan lleno de vida...

Quiero ser desterrado por mis propios principios, y verme sólo, únicamente dependiendo de mi ingenio, y mis pocas cualidades físicas... Hmmmm, quiero crear mi propia aldea, una fuera de límites y romper todas las barreras que encarcelan mi espíritu. Y que las relaciones venideras, crezcan de mi armonía en la soledad, para que así, ningún vínculo con la naturaleza y con nadie, sea producto de la dependencia psíquica. Quiero aprender pues, a amar sincera y no egoístamente. Porque no se ama de corazón, si el motivo de la unión, es por necesidad, y no por voluntad propia. Por eso sólo los fuertes son capaces de amar, por eso, el hombre occidental siempre habla de celos, que no son más que el reflejo de la incompetencia de uno mismo, y se creen que otorgarle a alguien el estandarte de la tierra prometida, es amar...

Vivo en una pecera rodeada de islas paradisíacas impresas en posters, que simulan y alimentan mi imaginación y mis ganas de vivir, mientras me aseguran alimento diario y compañía en la tristeza. Vivo contrariado, porque vivo rodeado de gente, que maldice al soñador, que mata mi ilusión, porque la suya murió hace mucho tiempo y mi corazón, contradice su vida entera... Vivo contrariado, porque no disfruto de una comida a cambio de la libertad de pasar hambre, y de nadar por un océano a oscuras... Vivo contrariado, porque no agradezco la luz de neón... Hecho de menos la oscuridad, hecho de menos el miedo, hecho de menos la vida... Hecho de menos saber quien soy al vivirla... Mi sino no es andar de lado a lado de la pecera, mi sino no es seguir un dedo que alguien pone en el cristal, ni tampoco ser el primero y el que más comida engulle... Que alimenta mi alma entonces? Parace para el que me mire que es mirar al paisaje, como enamorado de la nostalgia... O de los colores bohemios del lugar en el que me encuentro... No... Yo no admiro a los pósters, yo no busco lo que me brindan... Yo ansío verdad, ansío libertad, y... Para todo aquel que viva en armonía y defienda la simple aceptación de su realidad, yo soy alguien a quien erradicar, un germen...

No me veas soñar cuando me veas mirando al infinito... Sólo estoy elaborando, la mejor manera de escapar de la ilusión...

Y es que es difícil aceptar la mentira que me contaron, porque no es fácil darse cuenta de que todo es un engaño. Es difícil creer más a mi corazón que late libre, que a un mundo de límites y normas que conforman el ecosistema en el que vivo... Es difícil, porque lo fácil es conformarse, pero así lo haré... Porque vale más a mi felicidad, tener fe en mi alma, que depositarla en un tarro de agua.

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