miércoles, 13 de julio de 2011

Filosofía campestre

Para el cambio, primero has de adaptarte al terreno, y luego, modificar aquello que altere el flujo de la vida.

Por ello somos seres conscientes, para cambiar y ayudarnos mediante el cuidado de nuestro hogar, la tierra. Porque vivimos de lo que sembramos, respiramos aire de los árboles, y comemos de los animales. Es contradictorio llamar evolución a un mundo autodestructivo.

Pero sucede que nos hemos distanciado de los instintos, nos han cambiado nuestra naturaleza existencial por deseos y DIoses inalcanzables.
Creemos haber derrocado la religión por no ser cristianos y demás... Pero vivimos bajo la inconsciencia de la soberbia, y no somos conscientes de a quienes adoramos...
Nos hemos separado de la naturaleza así, y perdido la sensibilidad, y sensitibidad con la tierra. Vivimos en contradicción con nuestro auténtico ser, y por lo tanto, separados de todo.

Soy un tronco en mitad de un río que entorpece el fluir del agua.
Mi lucha, es contra la corriente y el flujo natural de la vida.
La conciencia de donde me golpea el agua, de mis contradicciones, determina mi posición en la vida, y al tener conciencia de mi ser, dejaré así de luchar, y simplemente, seré uno con la corriente.
Porque la naturaleza es como el tiempo, nunca deja de avanzar, y trepa como una enredadera pasando lo que tenga que pasar.

Se naturaleza,
se por segundos,
fluye y deja de sufrir la carga del tiempo.

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