jueves, 5 de septiembre de 2013

I DREAMED A DREAM, SO DIFFERENT FROM THIS PARADYSE IM LEAVING.


Y yo te pregunto, a ti,
¿Qué hacer cuando, de pronto, la vida deja de ser una constante obligación, y se convierte en un mundo lleno hasta reventar de alegría y tranquilidad...? ¿Un mundo, que vive esperando incansablemente a que lo pruebes?

¿Qué le dices entonces a quien, después de esto, te dice cómo son las cosas y cuáles son tus posibilidades? ¿Con qué ojos le miras?

Qué haces, cuando de un día para otro, te das cuenta de que aquello de lo que todo el mundo habla, eso por lo que todos se matan por conseguir, está aquí, 
y que no hace falta absolutamente nada más, que sentarse y dejar pasar a este mundo, con sus prisas, su estrés y su ritmo frenético... Porque son el carbón de este tren, con pasaje directo al vacío... Tan sólo es necesario caer a lo más profundo de uno mismo, y dejar que sea el sol de la mañana, el que encienda un día más... 

Qué harías tú, si una noche, toda tu vida diese un vuelco de 180º, y te quedases boca a bajo, sintiendo cómo la sangre recorre tus piernas, tus manos y tu pecho, y por primera vez en todos tus años, vieses las cosas en orden... 

Aquel día, dejé de representar mi guión, y el personaje, se desvaneció... Y allí quedaron todos, encerrados en aquella maravillosa obra teatral llamada Phelps school, matándose por mantener un mundo a flote, que ni cree en ellos ni cree en la vida ni cree en nada. 
Y no he dejado de verlo desde entonces, allí donde fuese, nunca encontraba más que la soledad y el estrés del actor, que oculta su verdadera cara con el maquillaje del back stage, porque allí donde fuese, siempre se representa algún show...

Yo, aquel día, rompí mi papel ante todo el escenario, y vi los miedos que separan a los hombres del mundo... Y ya no puedo creer lo que decís por vuestra boca... Porque vi cómo me gritabas en la cara, desde un lugar al que ni tú ni nadie podéis jamás entrar... Y decidí reír...

Nunca has pensado esto de mí, porque nunca me has preguntado de verdad. Tú tan sólo me has echado un vistazo fugaz, de esos que echas por la ventana del coche en ese incesante tránsito entre destinos al que llamas vida...

Y ahora coges y me hablas de cómo ser mejor, de cómo evitar sufrir, de cómo ser feliz y vivir entre luces de colores, me vendes el éxito con frases hechas, y hablas de todo un mundo vacío de creatividad... Y yo te he visto, y no tienes color hermano... No hagáis caso a quienes os vendan estas cosas, que no traen más que exigencia, competitividad, estrés y odio. No escuchéis a quienes dan soluciones y no comprenden, porque el tiempo se encargará como siempre se ha encargado, de dejar de ridícula cualquier rotunda afirmación que se dé... 
Todo eso no son más que trucos que no sirven de nada, porque en verdad quien lo vende no cree en nada... 

Y así es como tú lo haces, pierdes de antemano la esperanza, porque eso aprendiste en tu primera batalla, esa, en la que te rompieron el corazón y las ilusiones... Esa, en la que el olfato se esfumó, el telón desapareció, y el actor, calló dormido en los brazos del personaje.

Habláis, como si aquel lugar en el que yo estuve no existiera. Pero nadie puede negarme que exista, porque lo he pisado con mis propias piernas, y te aseguro que eran más mías que nunca...

Yo no sé qué es lo que harías tú en mi lugar, o que opción hubiese sido la más correcta, pero si me dejas, podría contarte lo que hice yo...

Me cagué... 
No me atreví a asumir las consecuencias, a consumir la secuencia de acontecimientos que trae consigo la libertad. No me atreví a vivir el nuevo mundo que se abría ante mí... 
Era demasiado distinto, demasiado desconocido... Y yo era demasiado joven, tenía aún muchas ilusiones que romper.

Pensaba: Antes quiero conseguir ser este, o tener esto, o tener aquello, creo que suponía que tener ciertas cosas, ser una versión mejorada de mí mismo, más completa, podría ser complementario a la libertad de mi ser... Quería de alguna forma, demostrarme a mí y mi gente, que era también capaz de triunfar...

Pero no ha sido así.
Me he encontrado sólo, muy sólo y perdido... 
Durmiendo bajo un interminable sueño pasajero, lleno de éxitos y derrotas, de gente y de mujeres, del que ansiaba despertar... 
Pero esto no es un sueño, y se han cruzado por mi vida tantos momentos perdidos, tantas maravillosas personas, tantos animales, que de corazón he amado, tantas oportunidades que vivir, que realmente no me quedan ganas de seguir dormido...
Quiero vivirte... 
Porque por muy bonitos y abundantes que sean los sueños, la vida es mucho más intensa cuando uno está despierto...

Aquellas ilusiones se me rompieron sí. Maduré, como tantos y tantos otros antes que yo hicieron, y mis ilusiones volaron como sedimentos arrancados de la roca por el tiempo. Se descubrió así la desesperanza como auténtica parricida, que llena las bocas de los mayores de desilusión y pesimismo, y de una inevitable ansia por matar la ilusión de los aún vírgenes... 
Se descubrió lo fácil que es, que los años se ocupen de arrancarle a uno las ganas de vivir, y se acabe dedicando a matar el tiempo de la forma más entretenida posible.
I dreamed a dream... So diferent from this hell im leaving...
Pero no, el mundo no puede ser esto, y si así lo fuera, lo mismo me valdría estar ya muerto.

Y ahora, desde aquí arriba, cuando miro atrás, me doy cuenta de todo...

Crecer es darse cuenta, de que somos más que lo que ven de nosotros, que eso es tan sólo el personaje que las circunstancias nos dieron, y que todos, sin excepción de lugar ni de tiempo, estamos tras el papel. Madurar no es perder el anhelo y la pasión por muy duros que sean los golpes que el tiempo nos dé. Madurar, es encontrarse con uno mismo, y romper los papeles que encadenan al mundo, y ver, donde quiera que vayas, que estamos todos unidos por igual, en el back stage de la vida, para después actuar con la paz y la tranquilidad suficientes, como para hacer del escenario lo que uno quiera.

Madurar, no es rendirse, si no romper en la lucha con las ilusiones físicas, porque no son más que el reflejo de la pasión y de la alegría, y que la obra, sin tí, jamás podría existir...
Y cuando madures, entonces verás que lo que ahora hay y siempre ha habido, tú, es infinitamente mejor de lo te cabría esperar... A sí que tranquilo, porque hasta el momento, no hemos hecho más que perseguir espejismos... 

No hay comentarios:

Publicar un comentario